Crash, inspección a nuestro sentido de la tolerancia


Anoche, por fin, vi Crash, la célebre nueva película de Paul Haggis. Me sorprendió gratamente porque las varias historias simultáneas fueron convergiendo al final de manera impecable. La historia planteó varias reflexiones:

1. Le tememos enormemente a lo desconocido. Nos aterra afrontar “la otredad” y por ello quizás el mejor camino sea la indiferencia o más allá, el desprecio.

2. No escuchamos. Si en la mayoría de las historias paralelas un personaje le hubiera dado la oportunidad al otro de expresarse, quizás se habrían evitado algunas de las tragedias.

3. Los prejuicios nos condenan. Cada una de las minorías sentía que era de un estrato y sustrato mayor que el otro a quien tuviesen de frente. Tememos ciertas fachas, tememos ciertas miradas o ciertos hábitos.

4. Siempre hay una oportunidad de redención con el otro. No lo explico para no dañar la expectativa de los que no la han visto.

5. La vida está llena de sacrificios y no todos nos lo reconocerán.

6. Coyuntura. Qué buen momento para esta película. Estados Unidos debate, sin mucha conciencia, cuál es su origen. El proyecto de ley para revisar el tema de inmigración ha desatado una nueva revolución social frente a las escalinatas del Congreso en Washington.

La memoria histórica de E.U, como la nuestra, es frágil y olvida que su edificio cultural está sustentado en los pilares de la inmigración, baluartes de la construcción de una nación. Crash puede ser la oportunidad para que muchos senadores republicanos y gentes del común recuerden de qué están hechos en sus fibras más profundas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *