“La historia es contada por los ganadores”

A los periodistas que no estaban en el CentCom (Comando Central de la Coalisión) no les garantizaban la vida. Allí tenían oficina cada una de estas cadenas; pero a Al Jazeera, el primer canal del mundo árabe que se atrevió a ser independiente de los gobiernos de la región, los Marines simplemente los tenían estigmatizados como espías y no les validaban su condición de reporteros. De hecho, uno de los instantes más conmovedores es la muerte de Tarek, uno de los camarógrafos que resultó muerto por un bombardeo, todavía inexplicable a la sede del canal.
Es también determinante la participación del teniente Josh Rushing, el DirCom del Comando, quien siempre miraba de reojo y se incomodaba con los periodistas de la cadena árabe. No obstante, Rushing logra torcerle medianamente el cuello al cisne cuando reconoce que una noche -al ver las imágenes de iraquíes heridos, sangrantes- no se conmovió como cuando vio a sus soldados en las mismas condiciones; eso lo habría puesto a pensar sobre el dolor.
Creo que este trabajo es una pieza clave para la enseñanza del periodismo, para conocer las lógicas de producción en situaciones extremas, los intereses; y para explorar las dimensiones éticas del “oficio más hermoso del mundo”.
Preguntas al aire: ¿Hasta qué punto es válido el involucramiento de un periodista en el conflicto armado? ¿Es válido ponerse la camiseta de un país o de una fuerza en el cubrimiento de una guerra? ¿Cuál sería el papel del periodista contemporáneo en un conflicto? ¿Qué enseñanzas deja esto para el cubrimiento del conflicto en países como Colombia?







