Video de la muerte del Cazador de cocodrilos
“Aquí está el video del momento de la muerte del cazador de cocodrilos”. Esa es la frase que miles de internautas siguen persiguiendo a través de la red.Una gran cantidad de navegantes sigue preguntándose, también, en qué momento aparecerá en Internet el video de la muerte de Steve Irwin, el ecologista que perdió su vida luego de ser ‘arponeado’ por una raya durante la grabación de uno de sus documentales para televisión.
Animal Planet ha dicho que no transmitirá este video por su canal ni ninguno de la cadena. No obstante, miles de personas en todo el mundo están rezándole en este momento al nuevo dios Google con la oración clave: “video de la muerte de Steve Irwin” con la mórbida esperanza de que alguien haya logrado sustraer el video y lo haya subido a Google Video o a YouTube, donde hay casi 3.300 videos con el nombre de Irwin.
Hay un video broma que ya alcanzó esta mañana 3′581.379 reproducciones. Es un fenómeno de masas, desmovilizadas en lo físico, pero convergentes en lo virtual.
Hay una confrontación entre la familia de Irwin quien aparentemente dice que “es un deseo” de Irwin que el video sea transmitido, mientras que el manager dice que lo destruirá apenas la Policía lo termine de investigar. Por esta razón, se cree que alguno de los que han tenido acceso, bien sea en la familia o en la Policía, pudiese haber grabado una copia adicional con tal de explotarla comercialmente.
Aquí en este blog ya hicimos un primer debate sobre la eticidad de la publicación de este video y hubo diferencias sobre el tema, lo cual señala las dificultades para abordar esta discusión, pero no por ello hay que dejar de darla.
Es más, es probable que a este artículo hayan ingresado otros usuarios pensando que se trataba de la ‘tierra prometida’, del momento y lugar soñado en que encontrarían el video de la tragedia.
Preguntas al aire: ¿Nos atrae tanto la espectacularidad de la muerte ajena ¿Y será que es más si se trata de una celebridad? ¿Qué mecanismos operarán en nosotros para buscar con ansias esa información oscura? ¿Internet potencia esas búsquedas clandestinas, esas exploraciones de nuestro lado oscuro?






