Fotos flashmob de Barquitos de papel
Este flashmob tuvo de bueno que fue más flash que el de la guerra de almohadas. Muy puntuales, a las 7:00 p.m. los 22 desconocidos que nos encontramos en la fuente del edificio de Bancafé, le tiramos nuestros barquitos al viento y estos se entregaron a las apacibles, pero puercas aguas.
La verdad es que no sé si luego ese lugar se llenó porque en este flashmob tenía la convicción de que debía cumplir con el precepto de que una vez hecha la ‘pilatuna’, la masa debería dispersarse silenciosamente en la noche. Por esa razón, con mi blogueril familia echamos los barquitos ante la mirada enternecida de algunas oficinistas a las que algún jefe malvado habría detenido cinco minutos antes de las 5 de la tarde para hacer algún reporte innecesario y por eso salían a las 7:04, para tropezar con una flota liliputiense avizorada por unos cuantos desocupados que veíamos fascinados los caprichos del viento en las proas de nuestras naves.
A los cinco minutos me fui, como algunos más que con la misma sensación abandonaron la fuente. Camino a un restaurante del sector, nos cruzamos con al menos dos parejas y un grupo que subían por la calle 72 desde la carrera 11. Algo inseguros, apuraban el paso y retocaban sus embarcaciones en bond A4. Tal vez creían que como en la guerra de almohadas, si llegaban tarde no pasaba nada.
Estábamos tres generaciones: La de mis hijos (representada solo por ellos dos); la que llamo de los ‘flicker’s (casi todos eran pertenecían a ésta) entre 17 y 23 años y unos tres ‘cuchos’ que en medio de nuestra ‘treintañez’ gozábamos como los primeros y los segundos.
La predicción del asustadizo vigilante se cumplió. Muy disciplinado, el hombre de la chaquetilla azul con borde gris y el texto de “Seguridad privada” apareció y con tono marcial dejó su dedo índice suspendido en la gravedad del lugar mientras movía el resto de su humanidad adornada por su elegante bigote boliviano para decirnos que estaba prohibido tomar fotos. Le dije una sola vez que estábamos en un lugar público, pero no tenía alientos de argumentarle, por lo que le dejé sentir que vencía. Pobre, él no tenía la culpa de que en la Academia de Seguridad Privada Winston Churchill Security le hubieren preparado para la evacuación de un edificio en llamas, una incursión de una banda de atracadores y hasta un ataque de la guerrilla, pero jamás para la embestida de un desaliñado y heterogéneo ejército de fabricantes artesanos de barquitos de papel.
Creo que falló la hora. A las 5 de la tarde habría tenido más impacto entre el público de oficinistas e incluso algunos de ellos se habrían sumado como en una imagen cliché de ejecutivos pensando en libertad…
Otros cronistas más aventajados nos contarán mañana qué más ocurrió.
- Las pocas fotos, más bien malitas porque fue otra tarea clandestina, las pueden ver aquí.







Ay Ole! Me estoy desayunando. Buuuuhhhh, qué desconectada!!!
Abrazo navideño para tí y toda tu “bloggeril familia”.
Comparto con el Juglar… debo reaprender la técnica de los barquitos de papel y más aun la de avioncitos de ilusión…
Topamos…
Hola Carolina: Lástima que te entraste tarde, para que hubieras ido. Muchas gracias por el saludo y un abrazo especial.
Hola Toposauro: Toda la arquitectura de la ilusión hay que revivirla. Gracias por tu visita.
He leido en varias partes que esta prohibido tomar fotos, no entiendo que tipo de disposición absurda es esa.
Lástima que no hubo constructores de barcos por montones ni astilleros donde se vendieran, de haber estado ahí, seguramente, yo hubiese fundado un Astillero temporal para vender: “barquitos de papel baratos, se le tiene, se le tiene. . . el barquito barato”
Hola Gerente: Sí, es una medida absurda, basada en el miedo. Donde hubiera ido más gente, de seguro habría existido el astillero temporal. Saludos.
ayyy! también me lo perdí, que pena. Le hubieran dado un barquito al vigilante a ver qué cara ponía. Feliz Navidad y mantente buen mozo en el 2007!
Cuando lei el e-mail de aviso ya era muy tarde…que pena no haber podido asistir….igual creo que por el asunto de clandestinidad no se habría podido hacer un cubrimiento como el de almohadazo, aunque sí quería dejar mi aporte en las cochinas aguas…. La proxima será… Victor, Feliz Navidad y Feliz 2007 de parte de PARODIARIO.
JAJAJAJ después de ver la foto, se nota que el vigilante solamente pensaba en un nuevo pearl harbor.
Hola Catira: Habría sido una buena idea darle un barquito al vigilante, pero no se nos ocurrió, tal vez porque cada uno había hecho el propio y estaba ocupado dejándolo en la fuente. Y lo de buen mozo, te insisto en que no hay nada que hacer… Todo está en el Photoshop
Hola Simón: Lastima que no fuiste. Imaginé que irías… Seguro fue el Pearl Harbor + Mapiripán del vigilante. Una feliz navidad para ti y tu equipo de Parodiario.
[…] Fotos flashmob de Barquitos de papel […]
[…] —¡Hola Víctor! —Terrible lo que hicieron con tu blog. ¿Cómo te acabó de ir? —Bien, estaba triste y asustada con todo esto, la verdad, es un mundo desconocido para mí. Me inicie "en pañales" con todo esto y menos pensé que existían crackers capaces de hacer esto. —¡Qué linda! ¿Quién no podría ser solidario con alguien que sólo tiene palabras afectuosas para todos los que habitamos la red? —Gracias Víctor, lo más hermoso fue que todo salió bien. ¿Y tú como estás? —Bien, pues sinceramente estábamos preocupados por lo tuyo. Filipogs, Julián, Caja de Resonancia, Nicolás, y con otros conversábamos sobre lo que te habían hecho. Pero hoy me siento feliz al sentirte feliz —Te agradezco mucho tu preocupación. Pero dejemos ese tema a un lado. ¿Quieres un helado de vainilla? —Me encanta para comenzar justo una tarde de buena conversación —Eres muy joven, tienes una linda y amada esposa, dos hijos hermosos, Víctor Miguel y Gabriela… eres todo un profesional…no crees que has vivido muy intensamente? —Creo que sí y lo agradezco profundamente. Siempre me ha intimidado la idea de hacer un trabajo de 8 a 5 y no hacer nada más por los demás y ni por uno mismo. No me considero un filántropo, pero sí alguien que disfruta de la compañía de los demás, de las buenas conversaciones y la academia, por ejemplo, ha sido un buen pretexto para compartir con gente más joven, más fresca. Y siempre estoy llevando proyectos alternos —Te consideras un hombre de éxito? —Sí, pero no en el sentido convencional occidental: ganar mucho dinero, carro, casa y beca, pero sobre todo mucho dinero. Mí éxito es que sigo vivo en un país al que le he dicho algunas verdades incómodas y que tengo una hermosa familia, con la que vivo modestamente y atesorando los pequeños detalles de la vida —Víctor, eres muy humano, así lo he visto en tu blog desatando nudos… disfrutas mucho la vida en familia… ¿no vas a tocar la guitarra? —Gracias por lo de "humano". Hoy en día eso es de verdad, un piropo. Disfruto muchas cosas simples y maltratar una guitarra es una de ellas —¿Qué canción entonarías en estos momentos? con tu guitarra, claro. —Hmmm. Buena pregunta. Hay una canción que me encanta y que pronto evoca en el nombre mi propia percepción sobre lo que voy a sentir cuando sea famoso por tu entrevista: El Oso… Estaba en el álbum de ‘Tanguito’ Los dedos comienzan a moverse con soltura llenando de música el balcón. Una melodía que acaricia mis sentidos que hace que las endorfinas llenen el ambiente. Víctor, sonríe de nuevo, con la limpieza del hombre que no debe nada. La música lo transporta, como a mi. Un instante íntimo entre dos amigos que piensan lo mismo de la vida. —¡Bravo, Víctor! A más de una debes haber enamorado con esa guitarra. Pero también muchas tertulias deber haber animado con tus amigos. Y hablando de amigos, has adquirido en poco tiempo muchos en la blogosfera. —Sabes que sí. Y eso me alegra bastante. No llegué a la red con la premisa del filósofo Roberto Carlos: "Voy a tener un millón de amigos", sino que voy a hacer unos pocos, pero muy amigos, dentro de lo que permite la virtualidad. La gente es muy querida conmigo —¿Tu padre también tiene un blog? —Sí, mi padre tiene uno, pero no lo actualiza con frecuencia. Creo que más bien quiso ponerse en la misma frecuencia de sus nietos y sus hijos. Creo que somos la familia más densamente blogger de Colombia jejeje. Solo faltan mi mamá y el gato por tener uno —Pero es lindo compartir con los hijos en este campo, ellos deben estar aprendiendo mucho, o como observas el proceso? —Lo veo de manera muy crítica. Quiero que ellos tengan las competencias suficientes en estas tecnologías, pero no quiero que interactúen con personas que no comprenden este tipo de procesos. Ellos aprenden y yo de ellos. Nadie los obliga a escribir y son ellos los que a veces me sacan de las cobijas porque me dicen: "quiero publicar". Van creando sus propios hábitos. Siempre estoy al lado de ellos —¿Disfrutas con ellos los domingos? —Sí, todo el tiempo. Salimos bastante a parques, a disfrutar el aire libre, a comernos una mazorca o una ensalada de frutas; o jugar con el balón. Mis domingos son, por lo general, solo para ellos y mi esposa —Suena divino. ¿Como ves el futuro de las nuevas generaciones? —No va a ser fácil. Será más competido; el paradigma de la productividad por la productividad va a perdurar por los menos unos 50 años más y solo en ese momento se renovará una tendencia real por el slow food, el poco aire puro que quede para entonces, las artesanías y todo l oque hoy es subestimado por considerarse ineficiente. Tal vez el cambio los vean nuestros nietos después de muchas burradas de nuestra generación. —En tu primaria, supe que andabas sucio y lleno de heridas hechas en esa feliz infancia; eras un feliz gamincito, ahora las costumbres de los niños han cambiado, son màs robotizados? —Jejeje, Sí, era un gamincito inmensamente feliz porque la libertad la vivíamos plena, gozarnos las calles con total tranquilidad, sin el temor de que no nos iba a secuestrar un pervertido. Hoy, mis hijos y los de muchos otros viven encerrados en burbujas de seguridad extrema de colegios, centros comerciales… No ceo que los niños de hoy sean más robotizados, tienen más conocimientos y acceso a experiencias diversas, pero crecerán sin el concepto de "cuadra" tal como yo si pude disfrutarlo. —Si, da lástima por un lado, pero tienen mayores posibilidades de desarrollo. ¿Alguna anécdota que agregar sobre tu ámbito familiar? —Me da mucha risa los textos que escribe Gabriela en su blog. Me fascina su forma de contar despelotada, inocente y sin prevenciones. —¿Cuantos añitos tiene ella? —Ella es un terremoto de 5 años en la escala de Richter —¡Qué linda!, eso es meritorio! deben ustedes dos sentirte orgulloso de ambos niños. —Sí, mucho, por eso es que respondiendo a una de tus preguntas "soy un hombre de éxito no convencional" —Si, porque mira por ejemplo el hecho de ser Vìcti reconocido y con mención reciente en Colombia. —Sí, eso nos emocionó mucho y sobre todo que lo haya tomado muy bien, sin sentirse una estrella y sin mirar a nadie por encima del hombro. Ese ha sido el mayor premio. A Víctor le brillan los ojos. Me cuenta cómo Victi lo llama para consultarle una palabra, para que le mire el texto que escribió en su blog, y la complicidad que entre líneas se establece entre ambos. Su intromisión se limita a corregirle un par de cosas para que sus palabras no pierdan la espontaneidad que irrumpió en la blogosfera, llenándola de frescura y de candor. —Me alegra mucho escuchar esto. Y tú, me imagino que fuiste una estrella cuando publicaste “Concreto”. ¿Qué temas abordaba? —jejeje, No, era una revista que pretendía ser cultural. Hablaba de todo, pero hoy en día no me queda un solo número y espero encontrar alguno para dejar ese ejemplar encerrado, lejos de la ciudadanía… Por el bien de mi pequeño prestigio jejeje —Si tienes un ejemplar quiero que te comprometas públicamente conmigo a regalármelo! —Es una promesa. Si llega a aparecer en el ‘cuarto de los corotos’, un rincón inexpugnable de mi casa, lo guardaré para ti. —¡jejeje! Y hablando de popularidad, simpático tu experimento sobre el “sexo”. ¿Cómo te fue en las estadísticas? —Subieron en un porcentaje que no me acuerdo. Fue un chiste realmente luego de un almuerzo que tuve con otro entrevistado tuyo (Nicolás, de Diarionocturno). Es interesante ver, con un juego de palabras, como subieron las estadísticas en esa semana. Los expertos llaman a eso Google bombing (me enteré después porque cuando lo hice no tenia ni idea). Sirvió, como dice Gabo para justificar la escritura, "para que mis amigos me quieran más". —jejeje, esta blogosfera es toda una experiencia. Cada vez se abren más blogs en el mundo, pero también se cierran o se dejan abandonados. El futuro de los blogs está en agruparse como comunidades o seguirán subsistiendo los individuales? —Es una buena pregunta. Creo que la tendencia a agruparse me suena más romántica porque involucra el deseo de compartir responsabilidades en un entorno no asalariado. Eso es un gran reto y creo que no habrá muchos colectivos. Los admiro por el tesón y las voluntades individuales que ceden para le bien del grupo. Creo, sin embargo, por la dificultad que supone esos pactos que habrá más llaneros solitarios. —¿Para ti, Víctor, qué es periodismo ciudadano? Podemos decir que el mundo informativo va hacia allá. —El periodismo ciudadano es la hermosa oportunidad que tenemos personas como tu, como yo o como el vecino para expresar las cosas que le duelen y le gustan de su entorno. No es la gran definición enciclopédica, pero es la que me funciona por sentirla orgánica, por sentirla más cercana. —Marsares habla de los blogs como los mamíferos del mundo de la información y de los medios tradicionales como los dinosaurios. ¿Qué opinas al respecto? —Muy de acuerdo. Los medios convencionales juegan de visitantes en el estadio de la evolución y los blogs son esos mamíferos que están empezando a poblar la tierra luego de este asteroide que se llama ’sociedad de la información’. —Víctor, por qué la blogosfera colombiana esta rezagada de la latinoamericana como la mexicana, la argentina, peruana, incluso la venezolana. ¿Qué le hace falta a la blogosfera colombiana? —Pues en este caso comparativo no le puedo echar la culpa a la baja penetración de Internet porque todos estos países le llevan una muy pequeña ventaja en ese renglón, diría que nosotros llegamos más tarde a una cultura participativa. En Argentina, México y Brasil ha existido una cultura más fuerte de participación ciudadana y eso se ve reflejado en los blogs. Perú y Venezuela tienen niveles muy similares a Colombia. En Perú nación Blogalaxia (perublogs) y eso estimuló el crecimiento de la red y en Venezuela hay una gran respuesta al fenómeno Chávez, Allá los ayudó la polarización a crecer. —Me identifico contigo, la cultura en Colombia es diferente, mira por ejemplo otro caso, el tema de la lectura en Colombia… la gente no lee. —Así es. Y eso se refleja en la blogosfera. Los blogs son, fundamentalmente, espacios de lecto-escritura. —¿Los blogs deben ser premiados por votación “popular” o por un jurado especializado? Lo digo por la diferencia que puede haber entre un concurso como el de 20Blogs y el del CPB, por ejemplo. —Buena pregunta. No es fácil organizar un concurso. Tendemos a tratar de burlar las reglas para conseguir más votos. Yo tiendo más a la idea de un jurado muy calificado y que no se deje intimidar para que realice la elección. —Tu estuviste en ese concurso y te retiraste. —Sí, les pedí públicamente al resto de participantes (a su vez electores) que no votaran por mí; no iba entrar en esa lógica de mercantilismo. Lo malo que tenemos los bloggers es que somos unos sujetos muy dependientes de nuestros egos y eso nos mortifica. Vi que iba a ganar un autor que no lo merecía, pero que hacía un fuerte trabajo de proselitismo y allí, en ese momento, el concurso perdió mi respeto. —Haces parte de comunidades como Clogers, y abriste un blog en Terra por invitación suya. ¿Cuál es tu balance? —Que no tengo muy claro qué tanto me leen en Clogers, por ejemplo; en Terra sé que soy muy leído más que en victorsolano.com, pero la gente participa menos y eso me desmotiva. Lo bueno es que puede uno motivar a más personas para que se conviertan en autores de sus propias historias. —Y a veces se crean en grupos como los flashmobs. Ya van varios flashmobs en Bogotá. Un éxito la guerra de almohadas, un poco menos el de los barquitos, pero no apoyaste el de Transmilenio. ¿Cómo les ves hacia el futuro en Colombia. —Creo que los flashmobs han sido interpretados de maneras muy diversas. Yo los veo como la oportunidad de que la blogosfera se mida el aceite en su poder de convocatoria. Eso es sencillamente muy seductor. Lo que defiendo del concepto original de los flashmobs es que su gran poder, su ‘gracia’ está en desafiar los convencionalismos, el sentido común; no la autoridad. Es ahí cuando se corre el riesgo de convertirse en otra cosa. En la psicología de masas si a alguien se le hubiera ocurrido gritar "QUEMEMOS UN BUS!!!", muchos habrían disuelto su responsabilidad individual en la comodidad de la masa y yodos tranquilos. Es el poder de la adrenalina mal enfocado. —¿Se te ocurre alguno para los próximos meses? —No, la creatividad no me alcanza para tanto. Pero he imaginado el de llegar vestidos con el uniforme de algún almacén a ver cómo reaccionan los dependientes o de quedar mirando a la torre Colpatria en Bogotá; y a la de Coltejer, una multitud señalando el último piso, a ver qué dirían los transeúntes… Se podrían hacer muchas cosas para desconcertar… ese de los uniformes ya lo he visto antes y fue muy gracioso —¡Jajajaj! ¡Divertido! Víctor, cuál crees que es tu principal atractivo? Tómate un vasito con agua, primero. ¡Jajaja!! —A los feos nos toca ser inteligentes. Y si no somos eso tampoco, entonces parecerlo. Jajaja A al gente le parezco inteligente, deben ser las gafas. —Ya ve, que sí te lucen y no es porque estemos acá en el balcón ni porque te sienta como un amigo, tienes muchas cualidades, bastantes diría yo… pero en fin, pasemos a algo que me inquieta… hablando de amistad, ¿alguna vez te has sentido traicionado por tus amigos? —No muchas, una sola diría yo y fue muy profunda porque mi esposa y yo les tendimos la mano cuando no tenían nada y años después nos enteramos que nos venían robando sistemáticamente. Más que el dinero que nos deben, lo que más dolió fue la confianza apuñaleada por la espalda. —Lo injusto duele pero la deslealtad es de lo peor. Comparto contigo esto, es algo que los padres de ahora no deben descuidar infundir los valores y la gratitud, lealtad y transparencia no tienen precio. —Totalmente de acuerdo Lully. Hoy sé que no tengo ya tal vez no llegue a recuperar ese dinero, pero me queda la satisfacción de la decencia y el respeto por el otro. —Me agrada que lo menciones, son experiencias que hay que compartir, para bien de un mundo mejor, enfocadas en forma saludable. —Si, es cierto. —Un éxito el artículo que publicaste en la revista Enter 2.0, sobre los 50 blogs colombianos para tener en cuenta. —El artículo ha tenido mucho éxito y eso me alegra no por mí porque ya superé hace rato esa emoción de ver la firma en un medio, pero me emocioné como niño al ver ese artículo con el que muchas personas podrían aproximarse a este interesante mundo de los blogs. Ojalá que todos los que salieron allí hayan tenido más tráfico del habitual. —Algún secretito para la blogosfera? —Que cada autor sea original; que privilegie la interacción por encima de las visitas y que tengamos conciencia de que todos somos expertos en algo y eso nos hace únicos. Hace mucho tiempo, un escritor dijo "Escribe de tu calle y serás universal". Él escribió de Aracataca y lo fue. —Ahora que mencionas a Gabo. Resulta maravillosa la noticia de que va a continuar escribiendo sus memorias. Una noticia maravillosa que nos debe regocijar a todos. ¿Algo más que nos quieras compartir? —Vamos a hablar mucho de televisión este año en mi blogcito… Pero no se lo digas a nadie —¡Jajaja! ¿y eso? —¡Jajaja! Porque este año ese sector se va a volver muy crítico para el país y necesita que más ciudadanos estemos vigilantes de lo que se hace con nuestros recursos. Vamos a trabajar "Por la televisión que queremos". —Excelente iniciativa. Se me olvidaba preguntarte por los hackers y los crackers, a raíz del desagradable incidente que vivimos esta semana, ¿que opinas? —Los hackers son tolerables, lo terrible y detestable es la presencia de los crackers, los que hacen el daño por hacerlo. Aprovecho para repudiar públicamente la acción de la que uno de mis blogs favoritos (Reflexiones al Desnudo) fue víctima de un cracker. La maldad es un sentimiento que muchos podemos albergar, pero me apiado de los que lo dejaron crecer desproporcionadamente dentro de sí. —Gracias Víctor, pienso que es solo por crear caso y discordias en la blogosfera. Pero se está manejando con altura y eso me gusta, salvo uno que otro pero ya se está enfocando como debe ser. —La irracionalidad que vivimos en la vida analógica no debería apoderarse de la vida digital. Nuestra mayor virtud como individuos es la capacidad que tenemos para expresarnos y degustar, como un buen plato, las expresiones de los demás, aunque discrepen de nuestros sistemas de creencias. Tenemos que desvestirnos de las pasiones iracundas; "desnudarnos", parafraseándote un poco, de todas esas amarguras y compartir en comunidad con todas nuestras diferencias. —Si, es la diversidad humana bien llevada. Víctor, querido, un placer que hayas estado por este balcón. —El placer fue totalmente mío Lully. Te admiro como muchos otros en al red y fuera de ella, que vemos en ti la expresión de la autenticidad, la ternura y la caricia hecha palabra. Gracias por permitirme conversar contigo y dejar desnuda mi alma. Como preguntaba Nicolás: ¿Ya me puedo vestir? —¡Jajaja! Eres tan encantador que no sentí el tiempo. Ciao. —Ciao. Víctor me dice que mire hacia otro lado y hace el ademán de vestirse. ¡Es adorable! Un abrazo y una gran sonrisa me deja como recuerdo. Es un pionero. Como todos los que abren caminos, cree en nuestra comunidad virtual y en el día a día, que con los esfuerzos de muchos comienza a crecer. Necesitamos muchos como él. Al fin y al cabo, como dice Marsares, somos los mamíferos del mundo virtual. El futuro es nuestro. Visita otras columnas de equinoXio Otros que se desnudaron en mi balcón […]