Lo más conveniente en una fecha como estas es felicitar a todos mis colegas. Lo haré. Lo hice. Miles de periodistas en todo el mundo a esta hora se están partiendo el lomo por conseguir las historias que nos cortarán el aliento dentro de algunos minutos o después de un año cuando devoremos las páginas de su crónica en algún libro.

Mientras ellos lo hacen sin asomo de quebranto, otros más cómodos escribimos un blogcito tonto en el que conversamos con gente inteligente a la que tengo la suerte de recibir todos los días. Los medios seguramente publicarán las cifras de las amenazas, de los periodistas asesinados por el fusil de la intolerancia de las fuerzas oscuras y de los regímenes legales, pero ilegítimos. Hoy, el Círculo de Periodistas de Bogotá entregará en la ‘Noche de los Mejores’ su famoso premio y ojalá sean reconocidos todos aquellos que hacen un gran trabajo, comprometido con la verdad.

Mientras tanto debo recordar que hace un año exactamente, en el marco del Día del Periodista (9 de febrero), decidí publicar en mi blog estas anotaciones que me han permitido conocerlos a ustedes con sus preguntas y sus respuestas. Gracias a ustedes me he sentido más periodista que nunca y más ciudadano que siempre.

… Hace un año publiqué un post que lo puedo reciclar sin cambiarle una coma (aunque esté mal escrito y lleno de gerundios) al encontrar todavía, tristemente, plena vigencia:

Hoy, que se celebra en Colombia el Día del Periodista, más que nunca la profesión se ve amenazada. Todos los días se conocen casos de homicidios, heridos, amenazados y exiliados por culpa de la violencia política.

Sin embargo nadie habla de la mordaza que ponen las organizaciones a los periodistas, y peor aún, de los periodistas que se dejan amordazar para continuar recibiendo las prebendas de las multinacionales o de los organismos del Estado.

Supe que en La Alpujarra, casa de gobierno de Medellín, hay una corte de periodistas, malabaristas de la moral que se la pasan bajando y subiendo por los ascensores del edificio gubernamental, haciendo un periodismo servil, reproduciendo comunicados de prensa sin contrastar la información, sin alimentar el mínimo escepticismo.

Esos lacayos se escudan detrás de un carné de periodistas para consolidar el statu quo, porque es más cómodo resultar cómodo que incómodo a ciertos intereses. No temamos ser incómodos.

El periodismo me ha dejado amigos, pero no es un oficio para irse de parranda, sino para recabar la verdad.

Hago nuevamente un llamado a todos mis colegas para que seamos conscientes de que un país como el nuestro requiere, más que nunca, un periodismo de servicio y no un periodismo servil. Feliz Día.

Preguntas al aire: ¿Qué tipo de periodismo extraña en los medios? ¿Cómo califica al periodismo colombiano?