A las 5:10 de la tarde del viernes 16 de febrero, Lully, una de las autoras de blog más leídas de Colombia, se enteró de que su blog ‘Reflexiones al Desnudo’ había sido tomado por la delincuencia virtual. El asesino de los blogs ha cobrado desde entonces la ‘vida’ de otros blogs como ‘Rock y Alcohol’, ‘Memoria de un@ desmemoriad@’ y el domingo acabó con ‘No hago nada’ e hirió a ‘EyewitnessDC’, aunque ya esta de nuevo al aire.

El cobarde ha amenazado a todos los integrantes del colectivo equinoXio, recientemente nominado a mejor portal periodístico en el importante premio que otorga el Círculo de Periodistas de Bogotá ¿Quién sigue? Probablemente alguno de sus autores, o tal vez este blog, o tal vez cualquiera de los que aquí leen estas líneas. No lo sé; podría ser cualquiera porque para ser crakeado solo basta con existir y caer en la mira de este criminal que firma torpemente con el nombre de ‘Jaime Ruiz’, el autor de País Bizarro. Solo sirven la prudencia y los buenos hábitos en seguridad.

Los tristes asesinatos se suman a la larga trayectoria de crímenes que en el plano físico adelantan las fuerzas de exterminio de este país ¿Es la blogosfera colombiana un fiel reflejo de lo que ocurre en Colombia? Sí, definitivamente. En esta red de más de 3.000 blogs hay mucho talento, como en Colombia; hay muchísima diversidad de pensamiento, como en toda Colombia; hay ilustrados y analfabetas, como en Colombia; y ahora importamos la violencia como forma para descalificar la diferencia… Como en la Colombia de nuestros campos y ciudades.

Cuando se cercena la palabra, el portador de la guadaña o la motosierra está admitiendo de manera directa que su argumento no tuvo el menor asomo de inteligencia y por ello se impone la razón del otro; cuando alguien profiere un acto criminal contra la obra del otro está continuando la saga histórica que parece condenarnos de manera sempiterna a la barbarie. Quienes acuden a estas medidas extremas nos convencen de su incapacidad para convencer. Y cuando la fuerza de los argumentos se extingue, a los mediocres solo les queda imponer al igual que los regímenes tiranos de izquierda o de derecha que sienten que no les quedan más caminos que fusilar por la espalda y matar la palabra.

Si algo me ha atraído de la blogosfera es la posibilidad de la convergencia de ideologías, saberes, ignorancias, miedos, sueños, apetitos, texturas y sabores del pensamiento y el sentimiento global. Me daría mucha tristeza tener que abandonar este medio y buscar otro para no silenciar mi voz. Espero no llegar a ese punto, espero que muchos no tengan que silenciar sus blogs.

Si soy el siguiente en caer me moriré un poco, pero con los restos seguiré dando la pelea en este espacio o en otros para defender el imperio de las ideas; si cae mi blog luego de esto, estaré orgulloso de haber dejado como últimas líneas mi deseo de una blogosfera limpia, de una comunidad orgullosa que levanta la cabeza y que no cederá ante las presiones de los bloguicidas.

Marsares, el valiente editor de equinoXio, escribió este domingo algo muy lejano a una diatriba que una sensación de desarraigo como esta podría tentar; a su vez, Álvaro Ramírez describió en el blog de Blogscolombia su infelicidad, pero a la vez su canto a la movilización por una comunidad unida ante la intimidación que luego replicó es su propio blog. El mismo Álvaro invita a que pongamos la etiqueta “apoyoBlogger” a los posts que apoyen esta historia.

Hasta ahora se han pronunciado los siguientes blogs:

Esta encrucijada en la que hoy se encuentran los blogs colombianos debe ser el punto de partida para una gran movilización a favor de la libertad de expresión. Aunque para el resto de la sociedad todo este problema pueda de una manera reduccionista ubicarse únicamente en el ámbito blogueril, se trata de un momento histórico para la expresión en Colombia. Sin tener que citar ninguna militancia política, sí hay un compromiso político con la libertad.

Ante esta situación en la que escribo estas palabras, gobernado por la indignación, me permito escribir de manera apresurada, sin medir palabras, sin tener la precaución de cuidar el idioma y sin más escudos que la necesidad de defender la expresión de una nueva sociedad que se atreve a ‘gritar calladamente’ en el murmullo de las teclas, el siguiente Manifiesto: Soy libre, soy blogger.

O puedes ingresar a través de este botón:

Soy libre, soy blogger