El día que teníamos pactado nuestro encuentro, un miércoles, no llegue. La cita se aplazó con carácter irreversible para el viernes 16 a las siete de la noche.

Dos horas antes ya me temía que esa noche tampoco lo íbamos a lograr. Un gerente me avisó en el post de ese día lo que acababa de ocurrir con el blog de Lully. Con algunos más tejíamos posibles hipótesis sobre lo que había pasado. Con paciencia, me conecté al MSN -lugar del ciberespacio donde habíamos quedado de coincidir (¿creían que iba a tener el placer de conocerla en vivo?… ¡Qué más quisiera yo!)- con la esperanza de que apareciera para decirle que tranquila, que el compromiso conmigo a esa hora debía ser lo menos importante para ella. Hacia las 7:05 saltó su ventanita emergente pidiéndome que si lo podíamos aplazar porque en ese mismo instante unos colegas le ayudaban a recuperar su blog. Ni modo. Ese día tampoco iba a ser.
Al día siguiente estaba con el PC encendido y repasaba una tesis de la que era jurado. Lully apareció y conversamos algo sobre lo que había ocurrido con su blog. Contrario a lo que se podría pensar, estaba no solo resplandeciente; sino diría que encandiladora. Muy alegre y tan tierna como siempre.

Comenzábamos casi sin darnos cuenta (o por lo menos yo) la entrevista a la que apenas unos pocos días antes, Lully -la autora de uno de los blogs más provocadores dirían sus detractores y más provocativos, decimos sus admiradores- me había invitado.

Para mí es un verdadero honor ser su invitado a su famosa sección ‘Al desnudo en mi balcón’ en la revista digital EquinoXio. Por esa sección han desfilado varios de los más importantes bloggers de Colombia e Hispanoamérica y por alguna extraña razón a Lully se le ocurrió que yo podría estar ahí, ‘empeloto’ en su balcón. Ahora bien, es todavía más honorífico para mí que su primer trabajo post-hacking haya sido la conversación que sostuvo con este servidor. Se me pasaron volando las dos horas que conversamos, realmente me hizo quedar muy bien a pesar de todas mis torpezas y creó atmósferas increíbles en en la entrevista, gracias a su imaginación que solo es superada por su ternura.

Sin más preámbulos, felicitaciones a Lully por su regreso a la red. La conversación aquí.