‘¡Seguimos adelante!’: Los primeros 120 años de El Espectador

El domingo por la noche estaba preocupado. No había tenido tiempo de buscar la primera de las dos ediciones que anunció El Espectador para celebrar sus primeros 120 años; a las 7:40 p.m. Hallé el último ejemplar que quedaba en uno de los Carulla de Chapinero. Es un lujo (la edición, no el Carulla).

En la primera página reproduce el facsímil del 22 de marzo de 1877 cuando salió a la luz pública en esa Medellín provinciana. Y la verdad es que fue una primera página muy publicitaria. Allí se anuncian “Manuel J. Álvarez, agente de negociación, comisionista, consignatario y comerciante en libros y útiles de escritorio”; “Rafael Uribe U, abogado… A una cuadra arriba de San Juan de Dios”; el calzado de Jorge y Francisco A. Ángeles que dice que “lo hay muy elegante, de marroquín y de becerro a 10 pesos con 5 centavos…”

De esa forma nacía -concebido como un “periódico político, literario, noticioso e industrial”- este medio de comunicación de la mano de don Fidel Cano Gutiérrez, que ya había sido rector de la Universidad de Antioquia y que a sus 33 años se embarcó en esta aventura empresarial. El Espectador se vendía en las calles los martes y viernes por 20 centavos y era impreso en una artesanal prensa Washington que sentaba sus pesadas patas en una vieja casa en la calle El Codo, aledaña al parque Berrío.

Apenas 138 días después de fundado recibía por telegrama su primera notificación de cierre, expedida por el Ministerio de Guerra. Luego, como lo relata el mismo periódico en su edición de lujo, vino una serie de adversidades donde se cuentan los duros caminos que emprendió el medio de los Cano para sobrevivir con sus ideas sobre la libertad de expresión y la necesidad de una prensa independiente. Así, resistió los cierres de los gobiernos de Rafael Núñez y de Rafael Reyes. Fue un peródico, que al lado de El Relator, de Santiago Pérez, no pudo circular durante la Guerra de los Mil días (1899 y 1902).

De igual forma, resistió la por entonces muy peligrosa sanción moral de la Iglesia, de la mano del obispo de Medellín Bernardo Herrera Restrepo: “Decretamos: Ningún católico de nuestra diócesis puede, sin incurrir en pecado mortal, leer, comunicar, transmitir, conservar o de cualquier manera auxiliar el periódico titulado El Espectador…”. Hoy esta sanción solo produciría hilarantes comentarios por su anacrónico sentido.

Esa fue, sin duda, una época muy dura, la relacionada con lo que podríamos llamar el ‘mito fundacional’, pero vinieron otras igualmente duras porque la censura se instalba de otras formas. El caso más sonado en los años ochenta fue cuando el diario publicó en abril de 1982 la “grave denuncia” de Hernán Echavarría Olózaga en la que este determinaba que el gobierno de Turbay Ayala (1978-1982) amparó descaradamente los intereses del Grupo GranColombiano, en esa época tan o más fuerte que los Santo Domingo y Ardila Lülle. El Espectador inició serias investigaciones periodísticas y la respuesta de los directivos fue un bloqueo publicitario, supremamente duro que dejó agonizante al diario de los Cano. Desde entonces no tengo ningún servicio de ese grupo económico y evito hasta donde sea posible frecuentar el Centro Comercial Granahorrar (ustedes dirán que ni pellizco con esa decisión al Grupo, pero es cuestión de principios).

Posteriormente, otras formas de violencia atacaron mortalmente a El Espectador. Guillermo Cano Isaza, descendiente de los fundadores del diario, fue cobardemente asesinado el 17 de diciembre de 1986, luego de que destapó con brillantez periodística la figura del por entonces muy prestante Pablo Escobar Gaviria, el capo di capo de la mafia colombiana. Cano -en una anécdota que es ya una leyenda del periodismo sabueso en el mundo- repasaba el rostro del representante a la Cámara (Escobar) y se decía: “Yo esa cara la he visto antes” y bajó al Archivo del periódico y husmeó los meses en los que tenía sospecha. Encontró la foto que había sido publicada años atrás en la que Escobar había sido reseñado por introducir un pequeño cargamento de cocaína a Estados Unidos. A partir de ese momento, Escobar ingresó a la vida clandestina y comenzó su férreo ataque a toda la sociedad, pero especialmente, contra El Espectador. Los anunciantes recibían amenazas en el mismo día en que salía un aviso de ellos en el diario.

Las amenazas se cristalizaron de manera aterradora no solo con el asesinato de Cano, sino por el atentado con un camión bomba el 3 de septiembre de 1989 que no dejó víctimas mortales pero afectó seriamente la infraestructura física. Mas no los ánimos. De la mano valiente de su co director- José Salgar, El Espectador sacó una edición extra titulada “Seguimos Adelante”, que se convirtió en la consigna para los valerosos colegas en los años siguientes.

Todos estos acontecimientos llevaron a la dura decisión de vender el diario a un poderoso grupo económico con tal de no ver morir le medio. Un par de años después, el diario dejó esa condición y se convirtió en semanario, un duro golpe a la diversidad de información en Colombia que todavía se siente. Cuando tuve la oportunidad de trabajar en El Tiempo, la competencia con El Espectador era algo que nos tenía vivos a todos los periodistas de los dos diarios y hasta de los demás medios. Todas las mañanas revisábamos el periódico de los Cano y alguno de nosotros soltaba frases como “¡Carajo!, hoy si nos fregaron con esta chiva”, “Hoy les ganamos esta, pero ojo que mañana se vienen con todo. Vi a un periodistas de ellos hablando con la fuente”. Era adrenalina constante. Por esa razón, cuando El Espectador dejó de circular todos los días para concentrarse en la edición de fin de semana me dio mucha tristeza porque al irse la competencia diaria, El Tiempo perdía a su espejo natural y con ello podría flaquear el espíritu de sospecha que todo medio debe tener, la capacidad de sorprender deja de ser obligatoria y se vuelve accesoria. Por eso siempre he dicho que después de la sociedad entera, el que más perdió con la salida de El Espectador fue El Tiempo.

Actualmente, El Tiempo hace ingentes esfuerzos por lograr una agenda balanceada y capotea no siempre con éxito los ataques de quienes lo desacreditan por su filiación gobiernista, idea argumentada en que el vicepresidente y los ministros de Defensa y de Ambiente pertenecen a esa casa editorial. Sin duda, una presencia más fuerte de El Espectador podría pellizcar más a sus directivos y así estar al nivel de sus periodistas quienes a diario soportan las críticas.

Hoy, de la mano de Fidel Cano Correa, su actual director y homónimo del fundador, 120 años después de su fundación existe la esperanza de que El Espectador explore con seriedad la posibilidad de volver a ser un diario, por la necesidad de que eso exista para la democracia, para la libertad.

Amigos de El Espectador: Los ciudadanos que nos preocupamos por el destino informado de nuestra sociedad les auguramos muchos éxitos en los siguientes 120 años y les deseamos de todo corazón un feliz y muy pronto regreso al tiraje diario con el que consolidemos un equilibrio informativo, pilar fundamental de la democracia.

Preguntas al aire: ¿Qué opinión tiene de El Espectador? ¿Qué recuerdos emergen de este diario? Si existiera una edición diaria de El Espectador elegiría a éste o a El Tiempo? ¿Qué mensaje le daría al actual director de El Espectador?

26 thoughts on “‘¡Seguimos adelante!’: Los primeros 120 años de El Espectador

  1. Creo que insistiría en la interpretación de la sociedad desde la complejidad. En el que las ganas de crecer y desarrollarse y ser un país en paz, sea transversal a los contenidos que publique. Un medio que no olvide a los desasistidos y se preocupe por las brechas.
    En fin, un medio que sea interlocutor político y pueda mantenerse firme ante las presiones que reciben.

  2. El Espectador es un periódico valiosísimo para el país. Siempre ha defendido la democracia y la libertad de expresión y nunca ha cambiado sus ideales Ni siquiera ahora que pertenece al Grupo Santodomingo ha dejado de ser independiente. Esperemos que mantenga ese estilo durante muchos años más.

  3. Vivimos una epoca en que la informacion es poder, y la responsabilidad etica que contraen quienes administran ese poder para con aquellos que deben recibir la informacion, es demasiado grande para que la administre solo uno, mal por nuestro pais que solo posee dos medios de informacion nacional, y para empeorar el panorama, uno de ellos es semanal, un monopolio informativo no es sano, por mas buenas intenciones tengan la otra publicacion. Del periodico El Espectador (del cual soy lector) el unico problema que veo es que al quedar en una posicion comercial vulnerable como la que tiene actualmente, tiende a desquilibrarse, perdiendo la imparcialidad en su opinion, que sumado a la otra parcialidad, hace que se pierda la verdadera noticia, la que entiendo como la entrega imparcial de la informacion sobre un evento. Me alegra que se proyecte la posibilidad de la diversidad de la informacion, eso sanea el ambiente periodistico, y nos ofrece mas elementos para tomar una decision. Hombre bien informados estan mas cerca de ser realmente libres.

  4. Que empiece a sonar de nuevo El Espectador ya es algo. EL otro día lo compré y no me gustó mucho pero después pensé que posiblemente era por hacer un periodismo diferente al otro periódico.Al sentir la diferencia lo rechacé inconscientemente.

    Por ahora no leo ninguno. Cuando leo posts como estos veo de lo que me pierdo pero aparte de las páginas principales de sus ediciones electrónicas no leo más.

    Posiblemente me suscriba primero a El Espectador que a El tiempo otra vez. Pero eso tomará unos meses (¿un TIempo?)

  5. Hola Víctor: sacando la agenda política de la ecxuación, EL TIEMPO era un excelente diario en cuanto a fotos, fútbol, caricaturas y demás frivolidades que más solía leer hace más de una década. La gente no compraba el diario por su objetrividad o sus reportajes periodísticos, sino por la revista MOTOR, ELENCO, CARRUSEL, etc, y por las caricaturas, deportes y noticias internacionales. Ahora con tantos canales de TV, por un lado, y con un detrimento apreciable de EL TIEMPO como fuente de entretenimiento, la gente lo adquiere realmente es para informarse. Ahora EL ESPECTADOR si le puede dar la pelea, y yo personalmente, me suscribiría preferencialmente a EL ESPECTADOR.
    SALUDOS

  6. Cuando era pequeño mi padre compraba el fin de semana El País, El Tiempo y El Espectador. No recuerdo que lo hiciera por que era liberal o por que era conservador. Teníamos con que entretenernos ese domingo y los días siguientes. Eran diferentes y en esa diversidad cada uno en la familia encontraba algo que le gustaba.
    Si existiese una edición diaria de El Espectador sin duda la leería al igual que la de El Tiempo. Pero las compraría? Las ediciones digitales le han mermado muchos clientes a los periódicos (no es un secreto). Es cuestión de contenido, si tienes lo mismo en el computador para que guardar el papel? Por eso es que muchos de los periódicos de todo el mundo los llenan de arandelas (mapas, posters, crónica light, CD’s, DVD’s ..) .
    Como hacerle contrapeso a El Tiempo sin convertirse (también?) en un periódico comercial?
    El Espectador es necesario para el ideal de democracia y libertad pero primero tendríamos que reflexionar sobre como hacerlo rentable.
    Saludos Víctor y a los otros lectores.

  7. Pienso que el problema que enfrenta El Espectador es en el tema comercial, pues le tocaria ademas de sus secciones serias, tener secciones un poco light (como el Tiempo) para atraer a la gente, ademas de una atractiva e intensa promocion.
    Sin dudas me gustaba mas El Espectador pues me parecia un periodismo mas serio e investigativo que el de otros diarios, pero desafortunadamente el entretenimiento y la frivolidad mandan la parada en cuanto a comunicacion; aunque aun quedamos gente que queremos ver algo mas…..

  8. Gracias por el recorrido histórico tan bueno que haces. Un recorrido heroico por demás. Hacen falta dos o tres más, periódicos nacionales en Colombia.

    ¿Quiénes son los dueños ahora?¿Los siguen acogotando con la pauta los grupos económicos que trataron de arrodillarlo tantas veces?

  9. Que buena crónica la que acabó de hacer, había muchas cosas que no sabía del espectador. También estoy de acuerdo con usted en que el más perjudicado con la salida del espectador fue el tiempo, antes no aparecían tantos errores tan obvios en sus páginas. Ojalá el espectador vuelva a ser un diario.

  10. Secundo las palmas a su crónica, Victor. El Espectador tenía espacios para ódo público: “Espectadores 2.000” superaba por ámplio margen a la lamentable revista Shock en espacios para la juventud, escritos pot los jóvenes. El Magazin Dominical era un referente cultural muy bueno tanto para escolares y universitarios, com para investigadores. Con la “Rockactividad” muchos aprendimos inglés al mismo tiempo que dabamos rienda suelta a nuestras ínfulas de rockeros frustrados. ¿Quien de la época de los 80 no madrugaba los martes a conseguir el periodico para buscar a Javier? Y apartándome del ámbito político y desde la perspectiva comiquera, no he conocvido otra publicación en el mundo que rivalize con “Los Monos” y el gran apoyo que brindaron al comic colombiano (¿Alguien se acuerda de Tukano, Los Marcianitos, Los Cuidapalos, Gato, Las Señoritas Rueditas, Zip y Zap?).

    También me acuerdo de la lamentable muerte de Don Guillermo Cano (Y el día de silencio en protesta por parte de los medios), el fatidico atentado y su edición en blanco y negro ante el daño de las rotativas. Ojalá los actuales dueños del diario lleven a buen puerto la idea de retornar la circulación diaria. Y que al mismo tiempo, mantenga su espíritu crítico e independiente, a pesar de estar en manos de un gran conglomerado económico. Ojalá logren hacerlo aún mas competitivo. Gracias!!!

  11. Mi primer recuerdo del El Espectador son “Los monos” que para mí ha sido la única revista infantil valiosa del país. Pero el segundo y tal vez el más importante es el Magazín Dominical del cual tengo una vasta colección y gracias al que conocí grandes autores, bandas de rock, filósofos, críticos de la cultura…
    Sin duda El Espectador fue portador siempre de un estandarte crítico y divergente y fue, desde lo que recuerdo, un periódico independiente y comprometido con la información y el análisis de la misma.
    tal vez sea una idealización pues ante su ausencia como diario, como señalaba Schizoid, los errores de El Tiempo se hen hecho evidentes.
    Y como a Superman95 me invade la nostalgia…yo busqué a Javier también y con la rockactividad me aprendí canciones tan ininteligibles como “Informer” de Snow y “Pump up the jam” de Technotronic ( y todavía las puedo cantar completitas)
    Qué buena reseña Victor y qué bueno sería tener otro diario…
    Un saludo enorme desde el territorio perversito.

  12. El Espectador no está todavía muy bien, pero de seguro está mejor si vemos que ya contempla el regreso al tiraje diario. Me gustó esa frase de cierre, Sebaslander. Muchas gracias.

    Hola Mauricio: Muy buena reflexión. El Espectador, en fin de semana, es definitivamente un producto distinto, más cercano a las revistas semanales tipo Cambio o Semana, que a El Tiempo, porque no le puede competir al de los Santos, en el registro noticioso.

    Hola Thilo: Sí, los canales de televisión son una competencia cercana a la prensa escrita. Gracias por tu comentario… Ya te extrañábamos por aquí. Saludos.

    Gracias Julián por la cita en equinoXio.

    Hola Sandel: Las versiones digitales vienen ahora con más recursos narrativos y allí la multimedia se convierte en un nuevo género. Ojalá les siga yendo bien a El Tiempo y a El Espectador y que esos ingresos se reflejen en mejoramiento del contenido.

    Gracias Marga por tu comentario. Veo con agrado que te ganamos como una comentarista de nuestra pequeña ‘cofradía’. El entretenimiento es algo que no pueden desconocer los medios horizontales hoy en día, vamos a seguir viendo eso porque la demanda del mercado exige ese tipo de contenidos.

    Hola Álvaro: Gracias por el reconocimiento y sí, es un esfuerzo heroico el que ha hecho El Espectador a lo largo de todos estos años. Definitivamente necesitamos más diarios nacionales porque hoy la pobreza informativa es lamentable, a pesar de que El Tiempo se esfuerza por mantener un nivel de calidad, pero sin la presión no es lo mismo. Hoy es propiedad de Comunican S.A., una empresa creada para la administración del periódico que es propiedad del grupo Santo Domingo. Y a tu última pregunta, creo que ya no sufre los embates de los bloqueos publicitarios, pero no deja de sufrir las realidades del mercado.

    Gracias Schizoid por tu comentario. Me alegra que tu y otros hayan llegado hasta el final porque me quedó como largo este post. Saludos.

    Superman95: y Angelita Perversita: Excelentes sus recuentos nostálgicos porque nos recordaron ‘submarcas’ en El Espectador, que fueron tan queridas por nosotros. Muchas gracias.

  13. Parodiando a un barbudo de boina con una estrella en la frente sobre Vietnam, diré que nazcan uno, dos, tres, muchos El Espectador. Haría mucho bien al Periodismo y la vida ciudadana de los colombianos. Saludo.

  14. Es algo de antologia que un periodico como el Espedtador cumpla 120 años, su pensamiento a trascurrido de generaciòn en generaciòn, pero realmente una de las cosas que mas se puede recordar es la plèyade de columnistas que tuvo en los años 70 y 80, como Eduardo Caballero, Lucas Caballero y Hernando GIraldo extraordinario periodista para describir nuestro provincialismo y atrazo, en fin con estos personajes se tenia que aprender.

    En cuanto a que el Espectador se convierta en un diario, seria interesante porque aportaria muchos elementos culturales y criticos como ha sido la historia de este periodico, eso si dependeria de cuestiones financieras y del talante de sus directivos para enfrentar estos desafios, porque estamos en un mundo globalizado y competitivo en donde ya no son excusas los descuidos y para mantener la independencia y la autonomia, se tiene que hechar mano alas reservas morales que ha conservado el periodico.

    Pero una de las cosas que si hay que censurarle al Espectador, es que todavia utiliza el viejo metodo de promocinar politicos impuestos, permientoles escribir en sus paginas para que esto les sirva de maquillaje y aparezcan cimo personas ideoneas y capaces, sabiendo que no son mas que el resultado de lo que en el pri de Mexico durante 70 años se llamo el dedazo, o sea que los maximos jerarcas de ese partido señalaban quienes tenian que estar en los principales cargos de los poderes publicos sin tener en cuenta si eran competentes o no, entonces que un medio de comunicaciòn de tanta tradiciòn, no haga una catarsis para liberarse de esta practica, ya que dichas personas no han mostrado en ningun momento su capacidad ideologica y de discernimiento para que tengan algun aporte significativo a la sociedad, demuestra que esta debe ser una labor de depuraciòn, para que como en el pasado la credibilidad y la respetabilidad sigan siendo sus mayores activos y no permitir que el periodico sea un trampolin de la politiqueria fracasada y mezquina que nos acompaña por decadas y es la causante de las pricipales calamidades.

  15. El Espectador en sus 120 años, como baluarte de la independencia y habiendo contado con extraordinarios columnistas, su mayor reto es convertirse en escuela del pensamiento libre.

  16. Pasaré a ver tu campaña Ciudadano K, gracias.

    Totalmente de acuerdo Julio. Necesitamos muchos medios para que la ciudadanía tenga la oportunidad de ver muchas lecturas; incluso medios que sean escritos enteramente o en buen porcentaje por los ciudadanos. Gracias por comentario.

    Hola Ariel: Ojalá cada vez haya mejores plumas en El Espectador y que se fortalezca el sentido de escuela de periodismo. Gracias por tu aporte.

  17. También lo dejé en Equinoxio.
    El Espectador vivió cierres, el incendio de sus instalaciones por parte de entusiastas militantes conservadores (hasta hoy persiste el rumor de la participación de un famoso hijo de Laureano en los hechos), el veto de los anuncios comerciales del Grupo GranColombiano (cuando fueron quienes se pusieron la camiseta de las denuncias de hace veinticinco años). Fue la última morada periodística de Lucas Caballero Calderón, después del divorcio de éste con El Tiempo a raíz del caso de “La Libertad”. Antes del homicidio de Guillermo Cano, las amenazas de Pablo ahuyentaron anunciantes en lo que sería el primer gran golpe financiero de los ochentas al diario(muchos de esos anunciantes que dejaron solo en esa vuelta al diario de los Cano posaron de gente de bien cuando los escándalos políticos de la década siguiente).
    Recuerdo lo poderosa que resultaba entonces la impresión de la famosa Roto Offset (con la que hacían el Magazín) y hasta alguna vez quise preguntar por cuánto nos imprimirían el periódico de mi colegio. También Los Monos y Espectadores 2000, cuando me parecía plausible dedicarme algún día a hacer periodismo y decente. Recuerdo cuando en una misma edición yo abría la sección editorial y en el extremo izquierdo leía a Hernán Echavarría Olózaga y en el extremo derecho a Jorge Child. Qué decir de mi columna favorita, la Gazapera de Argos. Por muchos años, la sección económica era mucho más rica en análisis y Portafolio comenzó siendo una farsa comparado con la calidad del “salmón”.
    Recuerdo cuando Osuna hizo suya la causa de Vladdo (ante una obscena modificación de una caricatura por los hermanos Santos Castillo) y cómo también lo echaron de El Espectador (el man tiene un record insuperable). Sé del poco tino gerencial de los herederos, y de las últimas salidas en falso, a pesar de que en todas mantuvimos en mi familia la suscripción.Incluso de la etapa de la profundización de la quiebra (con inestabilidad de los precios del papel incluida), recuerdo el contraste entre los infantiles trazos de Grosso en El Tiempo (y el fanatismo de Pepón, aunque lo admiro como institución) y caricaturistas solventes como Osuna, Turcios, Unomás, Alfredo Garzón…
    De veras, en mi adolescencia El Tiempo valía por los clasificados y la revista Motor; porque lo otro sí que era periodismo. Me entró la nostalgia.

  18. Excelente artículo sobre el periódico El Espectador, uno de los más importantes que el país ha tenido. Ojalá sean ciertos los rumores acerca de que va a ser nuevamente diario, sería muy interesante tener un punto de vista diferente a la de El Tiempo, que es increíblemente el único diario del país.

  19. Excelente el recuento histórico de El Espectador y el análisis de la labor de este diario a lo alrgo de la historia de Colombia, un país en donde el equilibrio informativo es fundamental para la democracia.

  20. Hola ‘tocayo’: Excelentes tus reminiscencias sobre El Espectador, muy sentidas. Gracias por eso.

    Hola Leonardo y Miguel: Si, ojalá tengamos diario por las cosas que ustedes mencionan. La democracia lo merece. Saludos y gracias por sus comentarios.

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