Nuestro querido colega Doppiafila fue objeto de una nota en el periódico El Tiempo en la que se destaca cómo un ciudadano romano comenta las cosas positivas y las no tanto de una de ciudad como tan carnavalesca como Bogotá.

Bogotalia, el blog que escribe Paolo Miscia con el seudónimo de Doppiafila, se ha sabido ganar un lugar en la preferencia de italianos y colombianos que ven en él una lectura mesurada sobre la capital colombiana, pero con la pasión de quien quiere lo mejor para la ciudad, aunque eso en algunas ocasiones necesite, precisamente, que le pisen sus llagas.

Doppiafila escribe regularmente sobre la Bogotá que vemos, pero tiene más valor en mi opinión cuando registra la Bogotá que ignoramos con nuestra mirada poblada de prejuicios. En sus artículos registra temas de política, sociedad, cultura y vida cotidiana.

Uno de mis posts favoritos escritos por él es un análisis que hizo al comparar las versiones de un artículo escrito originalmente en un medio italiano llamado L’Espresso en el que supuestamente el periodista habla maravillas de Bogotá. Y las habla, pero no tanto como nos hizo hacer creer el señor Néstor Pongutá, corresponsal de El Tiempo en Roma y -a la vez- agregado de prensa de la Embajada colombiana en Italia. Doppiafila recibió de Loupsos, una copia del ejemplar impreso de L’Espresso y constató que la versión que hizo Pongutá en la que se reseña el artículo agrega cosas que no menciona el medio italiano. Grave y poco necesario de un artículo que ya de por sí hablaba bien de Bogotá, del miracolo Bogotá

En este caso, el blog Bogotalia mostró una de las enormes y emocionantes posibilidades del periodismo blogger al hacer un trabajo donde la suspicacia fue el motor de su ejercicio y trajo el beneficio de la verdad. Este destacado caso ya había sido reseñado por O-lu, Víctor Buitrago y por Julián Ortega en EquinoXio, quien me había advertido en uno de los comentarios sobre este hallazgo, que una semana después cité como un ejemplo interesante en un conversatorio que tuvimos en la Universidad de Antioquia con estudiantes, profesores, bloggers y personas del común que, por cierto, vieron con buenos ojos el aporte de Doppiafila en este caso.

Esta semana, la sección Bogotá de El Tiempo publicó un artículo en el que nos cuentan más de este blog y de su autor a quien ahora tenemos el gusto de conocerle el rostro por obra y gracia de la reportería gráfica de Federico Puyo. Bien por Doppiafila y porque este reconocimiento es también para todos los blogs que se ocupan de una nueva conciencia en la que el ciudadano aporta miradas frescas y alternativas a las que ofrecen los medios convencionales. Necesitamos más bloggers como él.

Finalmente, debo decir que es un honor que Doppiafila sea uno de los lectores ocasionales de este blogcito.