En la alocución presidencial de anoche, el presidente Álvaro Uribe decepcionó a muchos colombianos con su intervención. Más allá de lo que dijo, me preocupa lo que no dijo y la forma en que no lo dijo.

Este post no es un juicio político porque eso no me ocupa, sino que me causó entre gracia y tristeza que el conocido recurso de la alocución presidencial, una potestad que el Estado le confiere al primer mandatario para que atienda preocupaciones prioritarias para el pueblo.

Ya hace unas pocas semanas realizó una ‘alocución presidencial’ que realmente fue una rueda de prensa con algunos periodistas seleccionados a dedo y que incomodó a la Redacción Política de El Tiempo por que el periodista que cubre la fuente de Palacio no fue uno de los invitados.

Simultáneamente y aunque no están definidos como ‘alocuciones presidenciales’, de alguna manera, los Consejos Comunitarios, esas sesiones de casi un día de duración que se realizan en distintas poblaciones del país, cada ocho días son en la práctica, alocuciones presidenciales atomizadas donde la temática es el universo de lo micro, de lo local, pero transmitidos al plano nacional.

Anoche, cuando todos esperábamos un pronunciamiento serio sobre la destitución de los generales de la Policía por el caso de las más de 8.000 horas de grabaciones de interceptaciones telefónicas ilegales; de los señalamientos de Salvatore Mancuso a los primos Santos Calderón (actuales Vicepresidente y Ministro de Defensa) y de las detenciones de los congresistas vinculados a la llamada ‘parapolítica’, el Presidente habló de la Ley de Transferencias y saludó a los maestros en su día. ¿No fue esta una cortina de humo o por lo menos un pésimo uso de la alocución presidencial? Y eso que le hubiese podido recibir el saludo por ser profesor…

Y cuando ya creíamos que se iba a pronunciar por aquella razón que hizo destituir a una decena de generales “por responsabilidad política”, pero que curiosamente no se hace extensiva al Ministro de Defensa y ni mucho menos al mismo Presidente, entonces suelta la bomba: “¡ánimo para el Cúcuta Deportivo!” … ¡Plop!  (que por cierto ganó y nos complace mucho).

Preguntas al aire: ¿Qué opinión le merece la alocución de anoche? ¿Como imagina próximas alocuciones presidenciales?