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    ‘Nada más que la verdad’, programa de tv que explota la pornomiseria

    Víctor Solano | Medios Colombia, Opinión Pública | Miércoles, Junio 13th, 2007

    Tuve que verlo ante la insistencia de amigos y conocidos. Me dejó varias sensaciones y traté de encontrarle el ‘aldo amable’, pero la sensación más fuerte es la de que cultiva una idea mafiosa del crecimiento, una enfermedad que consiste en alimentar la Cultura del atajo.

    El programa de televisión Nada más que la verdad, del Canal Caracol, tiene un rating bastante alto, tan solo superado en promedio por cinco telenovelas. Es uno de los llamados reality shows en los que exhibir las miserias humanas de la intimidad complace la mirada voyeur de quienes ven la paja en el ojo ajeno.

    Los participantes dejan caer los restos de su dignidad al piso mientras acumulan pequeñas sumas hasta alcanzar unos pocos millones. Para llegar a 50 millones de pesos (unos 22.000 dólares, aproximadamente) los concursantes ya han tenido que revelar parte de sus oscuros pasados. Ustedes podrían decirme a estas alturas que los concursantes saben a qué se exponen, que conocen las preguntas con anticipación y que incluso sospecharían de la autenticidad del concurso. Cualquiera de esas ’salvedades’ puede tener lugar, pero precisamente lo que inquieta es que un programa de televisión en la franja de prime time estimule a vender la dignidad.

    Y además se aplaude. Una mujer confiesa que le ha sido infiel a su esposo y el sistema lo confirma: “Verdad”. El público rompe en aplausos para la mujer mientras fustiga y se burla del marido burlado, generalmente presente en el estudio. Otro día vi a Jorge Alfredo Vargas, el conductor del programa, ‘aclarando’ en una de las emisiones que esos aplausos no eran para las acciones que se confesaban sino para la “valentía de los concursantes”…

    La cultura mafiosa a la que hago referencia es que al igual que los narcotraficantes, a los televidentes, pero sobre todo los concursantes que se prestan a estas maquinaciones no les importa la forma de conseguir dinero, simplemente obtenerlo y de la forma más rápida sin importar si en el camino el respeto y la dignidad se quedan enganchados en la vereda.

    El programa vende, no hay duda y se ve. Hace unas noches aguardaba a familiar en una gélida sala de espera de una clínica bogotana. Este recinto tenía dos televisores; en uno estaba la telenovela Hasta que la plata nos separe, de RCN y la que según Ibope es el programa más visto de la televisión colombiana, y en el otro, Nada más que la verdad. De unas 25 personas que estaban allí a esa hora, el de Caracol era visto por por lo menos unas 18 personas y las otras, con le otro programa. Creo que fue una buena experiencia para medir la sintonía en tiempo real, ‘en terreno’ y sin peoplemeters

    Y le seguirá yendo bien. Mientras los que tienen esos aparaticos que miden la sintonía sigan sintonizando estos programas idiotizantes, el resto de los colombianos tendrá que seguir padeciendo esa teleinvidencia y anhelando en la nostalgia las franjas de opinión que solo tienen espacio a horas en que nadie tiene uso de razón… También sé que en este punto, muchos podrían decirme: “Pues si no le gusta, cambie de canal”. Sí, podría hacerlo, pero ¿por qué seguir padeciendo sin que nadie diga algo? Cambiar de canal es una solución, pero algo egoísta, demasiado íntima y de poco impacto. Sugerir una mejor televisión puede no llegar directamente de aquí a quien deba leerla, pero vale la pena expresarse así sea solo por exorcizar esos calambres de la retina.

    Preguntas al aire: Si ha visto este programa ¿Qué opinión le merece? ¿Está de acuerdo con que los concursantes revelen su intimidad en la pantalla chica? ¿Usted lo haría?

    [Off topic]: Luis Pérez Gutiérrez ¿otra vez alcalde de Medellín? Una pregunta que me hago en mi otro blogcito.

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