Hace una semana –tal vez– comenzó la nueva edición de Factor Xs, un reality show del Canal RCN en el que aunque se vende como un concurso de canto, es realmente una feria de vanidades, despechos, frustraciones y talento hiperbolizado por el músculo mediático del mismo canal.

Su estreno lo ‘oí’ como telón de fondo mientras contestaba algunos de los comentarios de la entrada Los primeros posts de algunos blogs colombianos.

En este capítulo por lo menos, no oí tanto llanto como la primera vez, cuando simplemente me pareció grotesco este programa. Hoy sigo pensando lo mismo, pero creo por lo menos en la edición, los productores se han cuidado de que evitar que quede el llanto y la frustración de los niños. Lo cual podría ser, precisamente, más deshonesto. Hace casi un año me cuestionaba en este mismo espacio:

“…Me angustia mucho el sufrimiento de los niños y niñas que participan en este reality, sobre todo en las etapas iniciales de selección en donde los menores se enfrentan a las dos caras de la moneda; en una edad donde el fracaso es recibido de forma cruel; donde no tienen mayor tiempo de recuperarse; donde son expuestos a los deseos reprimidos de los padres frustrados que, de niños, habrían querido ser los Pedro Infante, Pastor López y Selena; donde la edición intenta crear historias artificiosas de amor entre ‘chinos’ de nueve y diez años y donde el sentido de la competencia es alimentado sin mayor contextualización. Todo eso me preocupa. El canal RCN está ganando millones de pesos en pauta publicitaria y todas las semanas, los menores son despedidos con una beca para estudiar organeta y una bicicleta”.

Los productores se percataron de la indignación que causó la explotación de las emociones de los menores con el insaciable ánimo de lucro del canal y por eso esta vez han impermeabilizado la edición para que las lágrimas no oxiden el rating… Eso a mi parecer es tanto o más vergonzoso porque sé que el llanto de la frustración sigue, pero ahora es ignorado por las tijeras de la edición y el falso puritanismo del programa.

Obviamente los padres de familia de muchos de estos niños ven en ellos una alternativa para salir de la pobreza; otros, como dije en ese viejo post, buscan proyectar sus sueños en sus vástagos. Los dos casos, aunque en distintas escalas, son formas de explotación infantil. Sé que los defensores van a argumentar que así pueden iniciar sus carreras muchos colombianos que de otra forma jamás alcanzarían la atención de las disqueras y los medios, pero ¿todo fin justifica sus medios?

Por cada hora de ‘éxito’ de un niño en el escenario, decenas de horas fueron hurtadas a una infancia que merecía un espacio para jugar, para descansar, para disfrutar del ocio o para aprender otras cosas elegidas por el mismo menor.

Puedo sonar demasiado radical, pero creo que todo reality en el que participe un menor de edad es degradante e intimida el desarrollo natural de cualquier niño o niña por la sencilla razón de que la exposición a la cámara modifica la espontaneidad o la suprime. Las emociones de todas las personas que participan en estos espacios son manipuladas con artificios narrativos y muchísimas de las expresiones sinceras nunca salen al aire porque a juicio del productor no venden porque no cumplen los requisitos melodramáticos de la realidad novelada. Si les va ‘bien’, es decir, ‘ganan’, se hacen acreedores a famas efímeras, de cartón; a popularidades de quince minutos infladas por el mismo canal. La nueva realidad del ganador es una ficción del canal. Ahora bien, si un adulto se siente frustrado al ver sus sentimientos ficcionados ¿qué puede esperar un niño y cómo va a reaccionar ante la presión de la deseabilidad social?

Los niños merecen televisión para ellos, no una televisión en la que ellos son comodines emotivos para alimentar la sensiblería de los adultos.

Preguntas al aire: ¿Está de acuerdo con la participación de menores de edad en un reality? ¿Por qué cree que los menores son sujetos/objetos de acción en este tipo de programas?

[Off topic]: Esta fue una muy difícil semana al no tener acceso a Internet. Este blog fue víctima de mi ausencia aunque me agrada que tuvo su propia vida con la participación de los lectores que pudieron conectarse y alimentaron este espacio con sus aportes. Gracias.