El presidente Álvaro Uribe estará hoy en Colombia haciendo soberanía. No está mal, pero la isla extraña que los otros 71.904 días haya estado abandonada por todos los gobernantes y que aún así se celebre la ‘independencia’.

El mandatario estará hoy para decirle a los isleños que los quiere mucho y que piensa en ellos siempre; sin embargo, el hospital que se inaugura se llamará ‘Amor de patria’, aun cuando grupos de nativos han solicitado hacerle un homenaje a un famoso médico isleño; el acueducto es una de las obras más demoradas de la historia y según el actual consejero presidencial para los asuntos de la isla, Juan Guillermo Ángel, todavía faltan ocho años más para concluirlo…

Como todo poder entronizado en la fuerza, la comunicación de ese mensaje se alimenta del despliegue del arsenal militar. Tanques, aviones y tropas desfilarán por la avenida Newball que estará perfectamente limpia, mientras una cuadra más arriba varias de esas calles seguirán destapadas, superpobladas y con severos racionamientos de agua potable.

Hoy veremos este desfile por los noticieros y por todos los espacios del Estado para ratificar esa presencia y RCN se desvelará en atenciones y elogios para la autoridad.

AeroRepública quita su logo
Entre tanto, otro hecho que puede ser interesante es la decisión que tomó la aerolínea AeroRepública de retirar el logosímbolo de la aeronave que en esta semana se salió de la pista y terminó sobre un malecón con la mitad del fuselaje entre el mar.

Es curioso como antes de sacar el avión, la primera preocupación fue desasociar el accidente con la marca. Las imágenes del avión con su armazón desafiando la costa en un acto equilibrista le dieron la vuelta al mundo por su obvia extravagancia. Era fácil leer el nombre de la compañía; Anteayer, y cuando ya sabían cómo sacar la nave y ya habían llegado las grúas especiales desde el extranjero, la única decisión clara y con ejecución inmediata fue borrar el logo del exterior.

Es obvia la preocupación por el posible deterioro de la imagen y la percepción que el consumidor se puede formar. Por una parte me parece comprensible la decisión de quitar el logo dado que como ya se ha comprobado, muchos ciudadanos tienen muy poca comprensión de lectura y dificultades para contextualizar y tomar todos los elementos de la historia, pues esa condición juegue en contra de la compañía. Hasta donde tengo entendido no tuvieron mayores responsabilidades ni el fabricante brasileño Embraer ni la aerolínea, sino que se debió a condiciones coyunturales de la pista. Pero por otra parte también me pareció que la aerolínea daba precisamente el mensaje de que lo que más le importaba era su logo y muy poco las consecuencias del accidente. Es un caso digno de ser analizado por expertos y por la opinión pública.