“Por una carretera sinuosa que empieza en San Javier, se llega a La Loma, un barrio enclavado en la montaña, al Noroccidente de la ciudad, en donde los jóvenes hacen videoblogging y cuentan sus vivencias a través de bitácoras personales”.

Este fragmento hace parte del lead con el que arranca un artículo escrito por la periodista Natalia Botero, de El Colombiano, que refleja en parte el maravilloso experimento de interacción social en el que los blogs son protagonistas en la narración de esta época.

Allí, en el barrio La Loma, jóvenes asisten al milagro de la narración contemporánea, compartida, gritada y vivida desde la piel de sus propias historias. Colegas nuestros, muy amigos de esta casa, como Álvaro Ramírez (no “Restrepo”, como aparece en el recuadro del artículo) de Ojo al texto –y que también vuelve a contarlo aquí– y gente del colectivo Medallo Bloguero han contribuido con su energía para que esto sea posible.

Por donde antes tartamudeaban el AK-47, la ‘guacharaca’ y la Mini Uzi en manos de asesinos imberbes, ahora transita la palabra y la imagen. Y sus armas son inofensivas: los computadores de la biblioteca filial a la Pública Piloto y las cámaras fotográficas y de video que registran no las historias de los bronces de los parques, sino los cuentos de carne y hueso, los que se cuentan desde la piel, el más externo de los sentidos y el más profundo de los órganos. Un nuevo ciudadano se está formando allá en lo más alto, en el territorio más aislado de nuestras prevenciones, en la periferia de nuestra tolerancia.

Si luego de esto alguien les pregunta si los blogs sirven para algo, recuérdenles este post (Y ni siquiera porque después dicen que es para generar tráfico a mi blogicto… Recuérdenles este artículo) o mejor, recuérdenles este sueño que alguien soñó por nosotros cuando ‘dormíamos’ mientras estábamos despiertos.

Son estas iniciativas las que nos llenan de esperanzas, las que nos recuerdan que quienes vemos en los blogs algo más que una afición y un estado del ánimo, también vemos la materialización de una alternativa de participación ciudadana, por ende, de justicia poética libertaria.

Enlaces de referencia:

Preguntas al aire: ¿Qué opinión le merece esta iniciativa? ¿Aún hay chance para soñar? ¿Si va a Medellín en los próximos seis meses subiría a La Loma para ver de cerca esta experiencia?