Sencillamente gracias a todos los que al menos una vez han publicado un comentario; gracias a los que publican comentarios todos o casi todos los días.

Casi todos los comentarios han tenido una intervención interesante porque han hecho aportes importantes a las discusiones que hemos sostenido y por eso el “punto final” ha desaparecido en este blog. Solo me atrevo a poner “puntos seguidos” porque los artículos siguen teniendo vida, aún después de estampar la rúbrica.

No obstante, también ha habido muchos comentarios totalmente descachados en los que definitivamente he podido comprobar que acceso a Internet tienen muchas personas, pero que definitivamente muchos de ellos no saben leer porque confunden este blogcito con las páginas de los canales o tal vez de Tv&Novelas, no sé. ¿Analfabetismo contextual?

Decenas de lectores insisten en que yo les mande el formulario para que se puedan inscribir al programa Nada más que la verdad; otros me piden canciones o boletas para conciertos de tropipop y me dicen que mis locutores de Vibra Bogotá son “lo máximo”; otras quinceañeras o ‘treceañeras’ le mandan besos a un tal Camilo que creo que participa en el Factor Xs y finalmente, el post en el que hablaba del fenómeno de comunicación de masas alrededor de los mecanismos de participación ciudadana frente a decisiones populares por la televisión tuvo comentarios inteligentes al principio y luego se convirtió en una cloaca con la muestra de mayor polarización del país, mucho más aguda que la de las elecciones presidenciales de 2006. El fenómeno Laura Acuña. Es increíble: Este país se toma muy en serio las trivialidades y pasa de lado las grandes preocupaciones de nación.

Afortunadamente hay casos de satisfacción como el Manifiesto Soy Libre, Soy Blogger en donde hay comentarios racionales, pero prima una muy cálida emotividad que me ha permitido conocer a muchos colegas de Hispanoamérica que allí han dejado su impronta. También están los posts de RCTV y la circuncisión a la libertad de expresión en Venezuela donde –aunque han llegado trolls, comentaristas radicales, alegres e inteligentes contradictores y algunos a favor de las posiciones– se ha revitalizado la palabra.

A todos, a los que leen y opinan; a los que leen y no opinan, pero me escriben al mail con sus observaciones; a los que me odian y a los que nos les caigo tan mal: Gracias. Los comentarios son y serán siempre más importantes que el número de visitas porque son los que completan el círculo del conocimiento, son los que le ponen la tuerca a la comunicación.

PDTA: En serio, de verdad: No soy el productor de ningún reality show, no tengo cómo inscribirlos.