“Convertir las desventajas en oportunidades” es una frase de cajón que se malgasta todos los días en las organizaciones. Es la oración que se repite entre la desesperanza disimulada y la sinceridad mínima ante un inminente fracaso. Pero anoche nos fue MUY BIEN con absoluta sinceridad en el sexto encuentro de bloggers de Cali.

Tenía pensado llegar a las 9:30 porque estaba dictando un diplomado en la Autónoma de Occidente, pero a los equipos de trabajo les rindió bastante y en un carro se ofrecieron llevarme mucho antes hasta el lugar de la cita: El Parque del Perro, una especie de Parque de la 93 (Bogotá) en el que en lugar de un héroe bicentenario y republicano, en su centro se erige imponente un perro blanco. Debe ser el único parque en el mundo donde sucede eso.

A eso de las 8:30 llamo al celular: “Hola Nadia. Ya estoy aquí”. La feliz y entusiasta organizadora de este cónclave de geeks salió a la puerta y me condujo al interior de Blondie, el bar escogido para el encuentro. Muy bonito él, muy bien decorado, sofás monocromáticos y acolchonados para conversar y un par de bloggers más: Andrés M., un ingeniero de sistemas que escribe todo y Lealcor, un literato atrapado en el cuerpo de un ingeniero industrial. A esa hora pensaba para mis adentros: “Mis adentros: Como que no va a venir nadie más”. Sin embargo, poco tiempo después apareció el que creía iba ser el último y ‘quinto beatle‘ de la noche: Charly, de El Desván, el segundo mejor blog del mundo hispano según los jurados del premio mundial organizado por 20minutos.es.

Luego fueron apareciendo más bloggers e incluso sus acompañantes, primeros y más fieles lectores. Llegaron así, si la memoria no me falla, bloggers de la talla de Javier Villegas; Natalio Pinto; Alejandro Posada; Fabián Torres; Héctor Mesa; Orthon; Renata Cabrales, editora de la versión digital de El País; y el novel y entusiasta colectivo Instrucciones y pasos. No hubo manifestómetro, pero creo que estuvimos unos 20 bloggers, aproximadamente. Cifra récord teniendo en cuenta que en Cali llovió ese viernes con odio durante todo el día.

Ya casi al final llegaron las dos más bellas por su originalidad e irreverencia: Mollyparker y Mariacecita, consumadas twitteras, bloggers y flickr´s quienes arribaron con sus camisetas de “impulsadoras de Twitter”. Puro derroche de carisma.

Repito: El sitio muy elegante y todo, pero no nos complacieron con lo de bajarle el volumen a la música por lo que después de tomarnos un coctel y arruinar las gargantas en las presentaciones de cada uno, nos amotinamos e improvisamos el primer Blog al Parque del que se tenga noticias. Fue así como nos fuimos al frente y nos sentamos en la mitad del parque al lado de Teddy, el consentido ombligo de este parque.

Aún con los rezagos del barro y en el extrañísimo paisaje para mí de ver caleños con suéteres y chaquetas (les faltó la ruana a algunos) conversamos muy sabroso tirándonos preguntas en carrusel que todos respondíamos desde nuestras experiencias personales. Hablamos del futuro de los blogs, de los comentarios, del manejo de trolls, de la estética vs. la funcionalidad y de las redes sociales, entre muchos otros tópicos. Creo que yo era el único extraterrestre ahí por no tener presencia en Facebook.

Quiero agradecerle a todos los asistentes porque aprendí mucho de ellos, de blogs y de participación. Además, me trataron como si estuviera en casa, o mejor porque siempre estimularon la conversación que es lo que a mí más me gusta. Quedan ahora iniciativas, ideas que es muy probable que esta comunidad las desarrolle como llevar la cultura de la participación a través de herramientas web 2.0 a comunidades que quieran/puedan/deban expresarse, apoyados en talleres de escritura de la Biblioteca Departamental, por ejemplo.

El caso es que hicimos del casi fracaso de no poder hablar en Blondie, la oportunidad de conversar a gusto en el Parque.

Algunas reacciones: