El evento del secuestro del que fueron víctimas 30 personas que se encontraban en una sede del banco BBVA en la población de Altagracia de Orituco, cercana a Caracas, dejó un par de cosas interesantes para analizar.

La primera de ellas y la que más me agrada es que un modesto blog dedicado al cubrimiento de eventos culturales y otros acontecimientos ‘fríos’ (periodísticamente hablando) en esta región de Venezuela, le madrugó a los grandes medios que aún estaban en la modorra de las noticias que ocupan a la grna prensa de Caracas y Bogotá en relación con la escalada de misiles verbales.

‘La página de los hermosos valles del Orituco’, orituco.com, fue la gran estrella de la información en el día de hoy. Discretamente fue captando la atención de cientos o quizás miles de lectores que se enteraron primero de este episodio casi cinematográfico por la aproximación que hicieron sus ‘periodistas ciudadanos’. El relato de este cubrimiento –que me hizo caer en cuenta un lector fiel, Héctor Luna en un comentario que dejó en este blog– lo hizo mucho mejor un blogger venezolano que admiro mucho: Gandica y su bitácora Enigmas Press.

Esto demuestra que la oportunidad + la voluntad son una buena combinación para hacer magníficos ejercicios de eso que llaman ‘periodismo ciudadano’.

Y lo otro que me llamó la atención fue la airada reacción del ministro Rodríguez Chacín al cubrimiento que hicieron los medios de este episodio. Acusó a “los medios de las oligarquías de Venezuela y de Colombia” de atizar la crisis y prácticamente provocar zozobra sobre lo que estaba ocurriendo. En otras palabras, informar sobre este hecho a Rodríguez Chacín le resultaba equivalente a criminalizar la reacción de la fuerza pública. Y peor aún, parecería que los medios fueron tan culpables del secuestro como los mismos captores.

En su incontinencia verbal, el ministro atacó a los medios que él considera “oligárquicos”: CNN (EU), Globovisión y El Nacional (Ven) y RCN y El Tiempo (Col). Si son o no oligárquicos no será el punto de esta discusión, sino el vergonzoso veto que impone un funcionario de su jerarquía funcional a los medios de comunicación por informar sobre un hecho de interés general.

El día de mañana va a ser inmoral, inoportuno y hasta una acción oligárquica que un medio que no sea Venezolana de Televisión o TeleSUR cubra las siguientes elecciones populares en Venezuela.