Una mirada a la Gran Encuesta de la Televisión en Colombia
Confieso que solo hasta la semana pasada conocí los resultados de la Gran Encuesta de la Televisión en Colombia, un sondeo realizado por la firma Ipsos por encargo de la Comisión Nacional de Televisión, que da pistas interesantes sobre el consumo de este medio por parte de los colombianos.
El estudio buscaba conocer de qué manera el público accede al servicio de televisión, y algunos de sus hábitos a la hora
de ver televisión; determinar el número y características generales de los televisores en el hogar y explorar qué contenidos son los que ven los televidentes ven, así como los que quieren ver.
Para ello, entrevistaron durante febrero de este año a 3.755 hombres y mujeres mayores de 12 años de edad, en los niveles socio económicos alto (estratos 6 y 5), medio (estrato 4 y 3) y bajo (estrato 2 y 1), residentes en 75 municipios del país.
Algunos datos pueden arrojarnos señales interesantes, veamos:
Hábitos de consumo
- El 67% ve televisión todos los días y este hábito es más fuerte en la región cafetera y Antioquia, en el estrato 4 y en el rango de edad de 12 a 17 años de edad.
- En contraste, los que ven “ocasionalmente” o “nunca” suman un 13% con predominio de las regiones Oriental y Caribe y suelen ser mayores de 55 años.
- Para el 57%, la televisión es importante o muy importante en sus vidas…
- El 60% dice que la televisión es importante “por entretenimiento; el 63% “por información” y el 16% por “función educativa”.
- En el último mes, se les preguntó por los canales más vistos y allí Caracol le sacó solo un punto a RCN (90 y 89%, respectivamente); le siguieron Discovery Channel con 35%; Animal Planet con 26%; Canal Uno y TNT con 23%; CityTv con 21%; Señal Colombia con 19% y Disney Channel y National Geographic con 18%.
- En los regionales, el más visto es Canal13 con 16%, seguido por Teleantioquia con 14%
- El local más visto es CityTv con 21%
- Por regiones, RCN gana en Antioquia, Cafetera, Nororiente y Oriente; mientras que Caracol aventaja en Pacífica, Central y Caribe.
- Por estratos socio económicos, RCN gana en Alto y Caracol en Bajo; empatan en Medio
- Los estratos altos, y las personas entre 35 y 54 años prefieren un poco más a RCN, mientras que las personas de estratos bajos, los más jóvenes (12 a 17 años) y los mayores (55 en adelante), prefieren a Caracol.
Interacción
- El 9% ha visitado el sitio web de un canal para buscar información sobre los programas
- El 5% ha enviado mensajes SMS (desde un dispositivo móvil) para participar en un concurso de televisión
- Solo el 1% ha llamado a la línea de servicio al televidente de los canales de televisión para buscar información
- Mientas ven televisión, el 27% no hace nada; el 31% desayuna, almuerza o come; el 26% admite que duerme o “hace pereza”; el 15% habla por teléfono y el 1% toma licor o navega en Internet.
- El 80% acostumbra ver televisión de 6:00 p.m. a 9:59 p.m. de lunes a viernes y el 61% en fines de semana lo que confirma el poder de la franja prime time
- El 11% dice que no ve televisión en los fines de semana
Televisores en el hogar
- El promedio de televisores por hogar es de 1,8
- El 6% dice que tiene más de 3 televisores
- El 35% lo tiene en la alcoba principal, principalmente en los estratos 3 y 6
- El 33% en la sala/comedor
- El 31% en un cuarto destinado a la televisión
- El promedio de pertenencia de un televisor es de 5,2 años
- El 20% ha comprado televisor en el último año
- El 2% aún tiene televisores en blanco y negro
- El 8% tiene tecnologías Plasma o LCD (en estrato 6 y en la región Caribe)
- El 58% tiene tamaños entre 15 y 21 pulgadas
- El 72% recibe canales internacionales por algún sistema de televisión por suscripción
- El 84% no sabe o no había oído hablar de televisión digital
- El 60% tiene reproductor de DVD; el 13%, VHS; el 14%, consola de videojuegos; el 28%, computador
- El 92% tiene control remoto
Contenidos
- El 43% considera que sobran telenovelas
- El 45% dice que hay suficientes noticieros
- El 50% dice que faltan documentales
- El 67% está a favor de que haya un nuevo canal privado y de ellos, el 53% espera que haya más contenidos culturales
- El 89% considera que los contenidos deberían ser controlados antes de ser emitidos “para garantizar que el contenido sea apropiado”
- El 23% considera que los anunciantes publicitarios inciden en la programación
- El 53% dice que hay exceso de publicidad
- La situación que más molesta a los televidentes, con un 40% por incidentes ocurridos en los últimos 6 meses es el cambio de horarios en la programación
- El 40% no se ha quejado porque no sabe cómo hacerlo; el 24% porque dice que “no sirve para nada”; el 13% “no tiene tiempo”
- El 74% no conoce a ningún defensor del televidente; el 20% al defensor en RCN; el 10% al de Caracol.
El estudio concluye por sí mismo lo siguiente:
“Sistemáticamente en las encuestas la gente dice que quiere “mayor cantidad de contenidos educativos y culturales en la TV”, y esto pareciera (sic) reñir fuertemente con los intereses económicos de los canales privados, y de hecho con el comportamiento medido en términos de rating de la audiencia en estos canales, que privilegia los contenidos de entretenimiento (novelas, seriados, realities) sobre casi cualquier alternativa de tipo cultural.
Así, lo cultural termina siendo visto como una respuesta ‘cliché’ en las encuestas, pero esta encuesta sugiere que esto no es así: de hecho, los canales “culturales” como Discovery Channel, Animal Planet, o NatGEO alcanzan niveles de preferencia importantes, probablemente por la forma como se manejan estos contenidos (buscando entretener). Creemos que esto sugiere que vale la pena –y que hay ‘mercado’– para considerar los contenidos culturales como parte de la programación que reciben los colombianos en horarios y canales de alta audiencia”.
Algunas interpretaciones personales
Luego de ver estos datos se me antoja que definitivamente la televisión es muy importante para los colombianos. Los altísimos porcentajes así lo demuestran y que probablemente quienes pedimos que la televisión informe y contribuya a la formación de ciudadanía somos unos pocos ilusos. Como será de importante que el televisor está encendido como banda sonora de nuestras vidas y sirve de telón de fondo para hablar por teléfono, comer, cocinar, hacer oficios caseros e incluso para dormir, como lo admite el 26%. Y cuando está despierto, el colombiano promedio, según este sondeo, busca ante todo una alternativa escapista que le permita distraerse, perderse en los laberintos del entretenimiento.
La alta sintonía de los canales internacionales por suscripción muestra que los canales tipo Discovery Channel gustan porque entretienen, como lo interpretan ellos mismos, pero se sigue prefiriendo la lectura local de la realidad que dan los canales colombianos y, en especial, los dos grandes privados que entretienen por encima de cualquier otra prioridad.
Y hablando de los dos grandes canales, sus poderosas audiencias de 89% y 90% siguen atrapando a los colombianos con todo lo bueno y lo malo que eso puede significar. Lo bueno debería estar en que en teoría querríamos conocernos mejor, lo malo, es que precisamente los dos canales poco ayudan en ese propósito al mostrar fragmentos de la realidad convenientemente editados a imagen y semejanza de los intereses de sus productores.
Todavía es muy poca la interacción del usuario con sus proveedores de televisión y allí vamos a tener una disyuntiva relativamente pronto: la relación con la televisión digital y sus enormes posibilidades de interacción en las que el momento de emisión poco importen y el concepto de franjas quede en stand by mientras se decide, se adopta y se masifica alguno de los estándares que Colombia entrará a evaluar (estadounidense, europeo, japonés y ahora el chino), versus la creciente tendencia del consumo de videos a través de Internet (prime time vs. my time).
Igualmente, anunciantes y agencias de publicidad tienen que comenzar a mirar el atomizado espectro de medios para los mensajes comerciales. Si bien la televisión es aún muy importante, más de la mitad de los encuestados señala que siente que hay exceso de publicidad y eso significa que puede haber un uso y abuso de los dos únicos canales canales privados nacionales que hay en la actualidad, lo que seguramente se traduce en un desperdicio presupuestal para muchos anunciantes que pagan por toda la audiencia aun cuando sus productos y servicios apunten a segmentos específicos. Si la gente siente “exceso de publicidad” probablemente cobra una fuerza muy grande el hecho de que el 92% de los usuarios tienen control remoto. Ese dato tiene enorme significación porque no da pistas anacrónicas de tecnología, sino del poder potencial para abortar los mensajes publicitarios en el momento de su emisión.
Y aunque suele ignorarse el dato de los altos porcentajes de usuarios con reproductores de DVD, consolas de videojuegos y computadores estamos también ante otra amenaza para el otrora monopólico y poderoso medio que era la televisión. El televisor como aparato se concibe ahora como un comodity, como un accesorio en el entretenimiento, pero no necesariamente como la chimenea que aglutina la atención del usuario.
Estamos entonces ante un desafío enorme. Un equipo de ‘expertos’ decidirá dos cosas fundamentales: Si cabe un tercer canal (eso ya es prácticamente un hecho) y quién estará al frente de su producción (allí se están moviendo poderosos jugadores con intereses económicos muy grandes) y por otra parte, qué estándar empleará el país para que exista televisión digital de acceso público. Desafíos enormes, digo, porque los ciudadanos deberíamos estar muy atentos a estas definiciones que van a afectar nuestra relación con una parte importante de la cultura, porque seguramente políticos y empresarios corruptos intentarán que se posicionen no necesariamente las mejores alternativas, sino las más convenientes para sus intereses particulares y es allí donde debemos cuestionarnos nuestra pasividad histórica frente a la televisión que vemos y que veremos.
No tenemos tradición en la construcción y consolidación de ligas de televidentes por lo que solo impera el poder del control remoto de un poco más de mil hogares en donde se mide la sintonía con métodos imperfectos que dan lugar a lo que hoy vemos por lo que deciden los canales y, por ende, menos opciones tenemos de ver espacios de opinión y periodísticos.
Solo sugiero que estemos más atentos y que conversemos sobre estos temas dentro y fuera de la red. Si la televisión es tan importante para los colombianos, pues que sea una buena televisión.
Enlace de interés: El estudio de la Comisión Nacional de Televisión.
Preguntas al aire: ¿Qué sensación le deja el estudio? Las mías son solo unas interpretaciones de esta realidad ¿Qué interpretaciones podría agregar y compartir con los lectores?







Con respeto a la publicidad que llega a travez de la television, creo que es el unico uso que se le da al control remoto, por ejemplo en mi familia inmediatamente empiezan los “comerciales”, se cambia de canal aunque sea para hacer “zapping”, yo creo que en este momento la publicidad esta perdiendo mucho campo, y efectividad.
Por otro lado (el nuevo formato de tv en Colombia), yo considero que aun que es algo que en algun momento se debe hacer. Para mi, es muy prematuro la toma de esta decision, ya que no muchos de los aparatos hoy en dia no son compatibles con estas tecnologias, y no creo que la gente se endeude de nuevo con codensa para comprar un TV nuevo en años muy proximos.
Un saludo.
“El 89% considera que los contenidos deberían ser controlados antes de ser emitidos “para garantizar que el contenido sea apropiado”
Este dato no me deja ver lo demás… me parece peligroso
Hola Diego: Sí, la publicidad convencional en tv seguramente buscará replantearse dado la percepción que sobre ella presenta un alto porcentaje de la población. Para el tema del estándar que se adoptará, algunos de los proponentes están dispuestos a buscar formas de financiación y hasta han ofrecido instalar fábricas de televisores en el país.. Por supuesto, cada una de esas medidas tiene que ser revisadas con lupa por sus potenciales implicaciones. Saludos.
HolaMauricio: A mi también me preocupó ese dato, además porque es incompatible con la libertad de expresión. Saludos.
Hola Víctor,
Yo realmente no soy muy aficionado a la televisión, pero reconozco su enorme poder informativo, publicitario, como centro de entretenimiento y a veces hasta de compañía.
Saludos,
Un par de cosas:
Lo de la respuesta preocupante me preocupó también. Creo que la cuestión es más profunda que una falta de fe en la libertad de expresión. Me preocupa que las audiencias crean que hay que hacer censura previa cuando ellas mismas consumen los productos cuestionados. Eso me parece asustador: es como si las personas no asumieran que tienen opciones frente a la televisión; que su consumo es algo que ellos determinan y que no ocurre (no debería ocurrir) simplemente por inercia. Es como si la gente no sintiera que puede empoderarse un poco con respecto a la televisión.
Lo de los programas culturales: hay una cosa rara ahí por parte de los canales. Dicen que cuando ponen programas culturales o buenos periodísticos las audiencias no responden (cosa que no es cierta) para no programarlos. Creo que es una cuestión de mercadeo: nos les interesa competir en un mercado ganado por los canales de cable. El problema es que la TV también es un servicio público; verla sólo como negocio es sucio.