En las últimas horas, los medios de comunicación han pasado una dura prueba frente al desafío de cubrir la liberación de 12 ciudadanos colombianos y 3 estadounidenses. En los afanes propios de esta tarea, hemos podido ver todo tipo de aciertos y de errores, desde buenos enfoques hasta preguntas como “¿Qué sintió cuando vio a sus hijos?”.

Como ayer decíamos, el riesgo de centralizar el drama en un solo rostro ha sido evidente. Ingrid Betancourt es una figura pública y el rostro de la preocupación mundial. Surgen muchas dudas como el involucramiento futuro de Francia en todo este proceso y el compromiso de otras naciones facilitadoras.
Un amigo y colega blogger sugirió este ejercicio y lo complemento con otras preguntas. Si usted fuera periodista qué siente que falta por preguntar? ¿Qué le ha parecido el cubrimiento hasta ahora? y ¿A quién le formularía sus preguntas?

PDTA: Ayer tuvimos un cubrimiento de casi ocho horas vía Twitter que se convirtió en una conversación con más usuarios de esa herramienta y enriqueció la forma en que se compartían datos al hacer uso de diversas fuentes. Algunos cuentan cómo se enteraron de lo que pasaba por ese medio y no por el espectro de artefactos mediáticos en su entorno. Gracias a los que se adhirieron a esa conversación en línea, que resultaba más oportuna y útil para los que estaban fuera de Colombia.