Una frase sobre la que deberíamos reflexionar. La pronunció esta tarde Keith Stansell, uno de los tres estadounidenses que fueron rescatados por el Ejército colombiano, cuando se dirigió a los medios en su primera declaración directa.

Stansell –visiblemente conmovido por las demostraciones de afecto, pero sobre todo por la actitud de los medios de comunicación– agradeció que hasta ahora los medios de comunicación han sido muy respetuosos con el momento que está viviendo, lleno de incertidumbres e intranquilidades después de cinco años de aguantar el más penoso, inhumano e irrespetuoso cautiverio de manos de las Farc.

El estadounidense, en una muy corta declaración, señaló que le daba gracias a los medios de comunicación “por respetar nuestra privacidad” y agregó: “espero que sigan haciéndolo”. Interesante el pronunciamiento porque demuestra el respeto de los medios de allá por respetar las difíciles condiciones de duelo que viven esas familias, de reencontrarse, de volver a conocerse con sus familias y de empezar una relación entre padres ex secuestrados y sus hijos, muchas veces de la edad misma del secuestro.

En los noticieros colombianos hemos visto de todos en esta semana de libertad que se cumple mañana martes. El 3 de julio, un día después del rescate, los medios aguardaban la salida de Ingrid Betancourt (IB), quien pasó la noche en la casa de su madre, Yolanda Pulecio. Como ella salió apresurada hacia la base militar de Catam para encontrarse con sus hijos que venían de París, ella se disculpó con los medio por no poder atenderlos en ese momento.

El periodista de RCN Televisión que estaba en el lugar, al ver que no tenía ni siquiera la imagen de IB saliendo de la casa, no le pareció imprudente mostrar la fachada del edificio y revelar la ubicación exacta del mismo. Hoy, Caracol Televisión en su primera emisión de las 7:00 a.m. hizo transmisiones en directo desde las casas de dos de los miembros de la fuerza pública desde Riohacha y desde Popayán. No se veía nada distinto a las casas en sus humildes barrios. Hoy se veía una pequeña patrulla de soldados escoltando las viviendas de los rescatados, pero ¿Y mañana? ¿Y pasado mañana? Cuando el Ejército decida retirar esa escolta, los rescatados y sus familias quedarán nuevamente en situación de indefensión, con la diferencia de que ya sus viviendas pudieron ser rastreadas por las Farc.

El interés periodístico no debería estar por encima de la seguridad, la privacidad y el respeto a las víctimas y a sus familias.