No sé si reír o llorar pero recibí un correo por pertenecer a una lista de egresados de mi universidad en el que se implora que por favor no le envíen más hojas de vida a la editora de la sección de entretenimiento del Canal Caracol.

Todo comenzó con una solicitud de Diva Jessurum, la editora de ese espacio, que este miércoles solicitó hojas de vida de mujeres para presentar la sección en los distintos horarios de la sección durante los noticieros. Jessurum solicitaba comunicadoras. Dos horas después, de la lista de egresados, llegó un mensaje en el que agradecían el interés y que no era necesario seguir enviando hojas de vida pues la oferta ya tenía suficientes aspirantes como para no tener que considerar más.

Hoy llegó un nuevo mensaje (el que le comentaba en el primer párrafo) con tono desesperado en el que se decía textualmente:

¡¡¡¡ POR FAVOR TENER EN CUENTA ESTE MENSAJE!!!!

No continuar enviando hojas de vida a Caracol TV para aplicar a la convocatoria relacionada con el cargo de presentadora. El propósito es evitar que continúen bloqueando el computador de la Coordinadora de Entretenimiento, Diva Jessurum, por la multitud de respuestas que le están remitiendo y que le han ocasionado tropiezos en el  funcionamiento y uso del mismo.

Caracol TV cerró el proceso de selección de aspirantes interesadas en su oferta laboral.

Manifiesta su reconocimiento por la atención prestada a su convocatoria y la comprensión a esta solicitud.

Cordialmente,

XXXXXXX

Esta situación deja esa sensación de desamparo al ver que la aspiración a salir frente a las cámaras, y presentando una sección con noticias sobre los calzones de Britney Spears o las borracheras de Paris Hilton se convierte en un deseo irrefrenable y en la mejor de las posibilidades laborales. Luego, lo peor, es que algunas de ellas terminan protagonizando los mismos escándalos, pero en la escena criolla al compartir sus pornomiserias a través de algún celular.

Y como si fuera poco, todas nos repetirán hasta el cansancio desde sus banquillos de bar lounge que ahora vienen “las buenas noticias del entretenimiento”, aunque comiencen con el registro amarillento de alguna tragedia que solo debería importarle al implicado.

Las cámaras seducen a muchos de quienes suelen salir frente a ellas, parecería conferirles un poder sobrenatural, un halo de impermeabilidad como producto de la visibilidad mediática.

Lamentablemente, a Diva Jessurum le van a seguir llegando hojas de vida que le “bloquearán” el PC porque como en otros campos de la vida profesional, siempre habrá quienes se la quieran ganar más fácil bajo la promesa de ganar dinero, exhibir el rostro (y el cuerpo) y recibir atenciones de quienes idolatran a esta nueva aristocracia de los plasmas…
Ojalá que con la misma celeridad con que se ofrecen para llenar la vacante de la sección de entretenimiento, más colegas comunicadoras consideraran ejercer su profesión desde otras perspectivas. Necesitamos buenos profesionales creando propuestas para más televidentes críticos que para tele-invidentes pasivos.