Julio César Ardila, alcalde de Barrancabermeja (Santander) en 2003, ordenó el asesinato del periodista Emeterio Rivas. El encargo le fue encomendado a los paramilitares del Bloque Central Bolívar por 150 millones de pesos (US$75.000, aproximadamente).

Rivas que fue asesinado el 6 de abril de 2003 había recibido amenazas luego de que en su programa Fuerzas vivas de la emisora Calor Stereo denunciara irregularidades en la contratación del municipio a favor de los ‘paras’. Por esarazón, con Rivas como un estorbo para los planes de corrupción, Ardila habría pagado esa cantidad, según confesó un desmovilizado de las Autodefensas y que terminó por convertirse en una de las principales pruebas en contra del ex mandatario local.

Aunque la condena es exigua (28 años) y no repara a sus familiares, por lo menos queda la sensación de que la justicia entra a operar y a hacer su parte.