Moncayo: El costo político de una decisión
El presidente Álvaro Uribe ha dejado muy en claro que no tolerará más circos mediáticos por parte de las Farc y eso también implica, entre líneas, a la senadora Piedad Córdoba. El pronunciamiento se da luego de que hace varias semanas, el grupo guerrillero anunciara su intención de entregar al Cabo Pablo Emilio Moncayo a la Senadora.
Así, las cosas, las Farc han dicho que solo lo entregaría a Códoba y por eso la anhelada liberación no da frutos. Si bien es cierto que las Farc, Chávez, Córdoba y otros han aprovechado para sacar réditos de este tipo de operaciones en las que las Farc pretenden quedar como una honorable y generosa ONG ante los medios y la opinión pública internacional, también es cierto que eso ha dado como resultado el regreso a la libertad de varios ciudadanos colombianos y tres estadounidenses.
Las imágenes de estas operaciones les dan la vuelta al mundo a través de las transmisiones de las agencias internacionales de noticias y de los enviados especiales. Uribe se opone a eso con toda su rabia y está cerrado a la idea de no volver a ver a Córdoba dándose abrazos en la selva con los guerrilleros de turno. Si va uno a ver, Uribe tiene toda la razón es un gran circo del que sacan partido muchos.
Pero ¿Y no fue un circo mediático, también, la ‘Operación Jaque’? ¿No había un Álvaro Uribe revelando detalles oscuros a los medios y poniendo a cantar a los soldados? ¿No había generales negociando los derechos de las películas de la Operación con los estudios de Hollywood? ¿No sigue siendo esa la punta de lanza que se saca para defender al Ejército cuando se le critican los ‘falsos positivos’?
Uribe medita los costos políticos que podría tener que ciertos intereses políticos tengan vitrina, pero la lentitud con la que posterga la posibilidad de ver liberado a Moncayo le está generando un costo de imagen mucho mayor y puede explotarle en la cara. Si bien el Gobierno debe poner condiciones, el Estado debe garantizar la libertad de sus ciudadanos y allí lo humanitario debe estar por encima de cualquier otra consideración.







La pregunta que debe hacerse cualquier persona que entienda la guerra es: ¿Por qué van a liberar a Moncayo?
Moncayo es un prisionero de guerra pues fue capturado portando uniforme, armamento y en servicio. Esto quiere decir que seguía órdenes de combatir a un enemigo real, uniformado y armado. Todos los países del mundo que han estado en guerra reconocen esto como legítimo menos Colombia, por supuesto. Ahora, como se trata de un gesto humanitario el gobierno NO PUEDE ponerle trabas a la liberación pues interferir en una acción humanitaria va en contra de los Derechos Humanos que tanto respeta este gobierno de falsos positivos y sindicalistas desaparecidos.