Vergonzosa la respuesta del alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas, cuando se le preguntó por las razones por las que la capital de Colombia habría sido eliminada como sede de los Juegos Panamericanos de 2015. “Voy a resumir esto con lo que vimos, el regalo que nosotros le trajimos a los jefes de los comités olímpicos fue un libro del escritor Gabriel García Márquez. Toronto por su parte les regaló una Blackberry y es obvio que eso influye mucho”.

Un desastre. Endosarle toda la culpa a que Toronto regaló celulares es sumamente bajo. Moreno Rojas desconoció de tajo que Bogotá no tiene una infraestructura decente para celebrar unos juegos de esa naturaleza y que Toronto, además de tenerla, añadió valor a su propuesta con capacitaciones y pensamiento a largo plazo. A eso hay que sumarle la altura que puede ser un factor en contra de los deportistas de varias de las delegaciones que tenían voto.

Lo que deja muy en claro el pronunciamiento del burgomaestre es que a él si se le puede comprar su voto con un Blackberry o un iPod. Si alguien deja entrever que un regalito de estos puede comprar un voto significa que justamente esa es la moneda para retribuirle.

Hay que recordar en el debate de octubre de 2007 que Antanas Mockus, invitado por CityTv para el debate que se hizo entre los aspirantes a la Alcaldía de Bogotá, le formuló la pregunta clave al entonces candidato Moreno: “Si usted tuviera la oportunidad de comprar 5 votos para salvar a Bogotá de otro que pudiera comprar 50.000 votos, lo haría?”. La respuesta sin titubear fue contundente: “Sí”.

Se nos olvida la historia y por eso seguiremos de manera eterna repitiéndola. Ese es el Alcalde que tiene Bogotá y seguramente los proponentes para la construcción del Metro ya tienen las pistas suficientes para inclinar la balanza a su favor a la hora de elegir la licitación multimillonaria.

Si con un celular se compran unos Juegos Panamericanos, con las pilas para éste se debe poder conseguir la licitación de la pavimentación de unas calles…