Los medios ‘me’ decían que no podía perdérmela; la advertencia de su eslogan rezaba: “Se recomienda no verla solo”; que tenía que ser en “una sala de cine” porque a Steven Spielberg le habían ocurrido ciertos fenómenos de actividad paranormal en su casa luego de que la llevó en DVD…

La verdad es que ese tipo de publicidad me gusta porque es coherente con el juego que propone, pero no me atrapa quizás porque conozco sus intenciones de generar taquilla, no de ‘aconsejar’ a los potenciales consumidores. Con todo y eso, los amigos me dijeron que tenía que verla y eso sí fue suficiente para convencerme de ir.

El trabajo de bajo presupuesto de Orin Peli es un proyecto soñado por los productores, no tanto por los realizadores. Me refiero a que casi todo productor sueña con poder desarrollar un proyecto que cueste 15.000 dólares y tenga un retorno de inversión tan fantástico como el que ha tenido Paranormal Activity. No obstante, para un director no ofrece mayores tensiones por lo menos en lo técnico ya que la estética de imágenes con pobre resolución en video, luz precaria y escenografía natural facilitan las cosas.

En donde propone un desafío a la dirección es en que la propuesta actoral sea creíble, soportada en diálogos naturales y en una edición que le permita adquirir los tintes de documental. Aunque esta película de 2007 hasta ahora se estrena en Colombia, nos recuerda una que en realidad fue realizada después: Cloverfield, (Monstruo, en Latinoamérica), que en una muy buena proporción acude a la misma estética de imágenes, cámara en mano. Y por supuesto, nos recuerda a The Blair Witch Project (El proyecto de La bruja de Blair), que en 1999 marcó el camino para que estos otros proyectos vieran la luz.

Y aunque la calidad de imagen no intenta imitar el video, Holocausto caníbal, –grabada en Leticia, al sur de Colombia, en plena selva amazónica en 1980 con la ‘fastuosa’ actuación de Salvo Basile– trajo consigo la premisa de que el falso documental podía ser atractivo y seducir el apetito voyeur que todos, en mayor o menor medida, tenemos en la piel.

Paranormal Activity tiene, en términos generales, un buen resultado. La actuación, la casa y la textura de la imagen son creíbles para el espectador promedio y durante el 95% del filme se establece una tensión interesante, que eriza la piel, lleva la sangre a las piernas y hace que las parejas se tomen de la mano buscando seguridad para la siguiente escena…

Un buen logro dramático es la musicalización… Inexistente. Hollywood nos manipula muy bien con la música incidental, pero en un ‘falso documental’ esta debe desaparecer para que sea la fuerza de la propia tensión la que le ponga música a la experiencia. Pero ojo, esto no quiere decir que la sonorización también sea inexistente; por el contrario, los ruidos estridentes en el momento justo son brillantes o la potenciación de los bajos que se acercan a saturar los canales de sonido para denotar presencias paranormales son muestra de dominio técnico.

El final, en cambio, sí me parece discutible porque la película se va haciendo equilibrio en la delgada y floja cuerda del debate efectista. Hay que verla, no se queden solo con esta opinión, experiméntenla. Siempre el cine de terror o de suspenso tiene un aspecto seductor que para mí es indispensable: ¿Cómo puedo trasladar esas imágenes a mi entorno? En otras palabras, ¿la casa se parece a la mía? ¿Los cuchillos que aparecen en el filme se guardan en la misma gaveta donde están los cuchillos en mi cocina?…

Lista de otros falsos documentales (el ‘falso positivo’, pero del cine):

  • Operación Luna, (Opération Lune o Dark Side of the Moon, 2002) niega la llegada del hombre a la Luna a bordo del Apollo 11, hecho que se presenta como un engaño monumental filmado por Stanley Kubrick por encargo del entonces presidente Richard Nixon.
  • Zelig (1983), dirigida y protagonizada por Woody Allen, un hombre que adopta la apariencia de las personas que tiene alrededor.
  • REC, una periodista filma imágenes de zombis.
  • Distrito 9, un hombre que es contagiado por un virus.

Fuente: Wikipedia
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Me decepcionaron los últimos minutos porque así como se lograron buenas secuencias, la escena de la protagonista hablando en estéreo con el demonio adentro fue gratuito y más aún la escena final con el ataque a la cámara, como buscando involucrar al asistente a la sala, como si no lo hubiese hecho durante toda la película. Demuestra que aún hasta esa escena, Peli, el director, dudó del éxito dramático de la película.

No sé ustedes, pero mi final bien habría podido llegar hasta el momento en que Katie, poseída, se despierta, se levanta y se queda varios minutos junto a Micah, luego baja a la sala, grita; Micah va al rescate y cuando es asesinado y el silencio se apodera de la sala, transcurriera el tiempo y luego aparecieran los investigadores forenses hallando la videocámara. Pero bueno, es solo una propuesta.