El efecto de las encuestas en época de elecciones

Dicen que las encuestas se parecen a las morcillas en que es mejor solo verlas al final e ignorar cómo se preparan. Hacía bastante, sin embargo, no se cuestionaba tanto la forma y, sobre todo, los resultados de las encuestas que miden el pulso a las intenciones de voto por la Presidencia de Colombia.

A cuatro semanas de las elecciones presidenciales, las encuestas han sido definitivas para reconfigurar el mapa proselitista. Hace menos de un mes, Juan Manuel Santos figuraba como el invencible jugador con 37 puntos, seguido de lejos por Noemí Sanín con 24 puntos y, atrás, un débil Antanas Mockus con menos de 12 puntos. Apenas nueve días después, Noemí fue rezagada al tercer lugar y Mockus se le fue acercando bastante a Santos.

Hoy, la última encuesta pone a Santos en el primer lugar con 35 puntos y a Mockus con 34, lo que para efectos prácticos es un empate (y en términos técnicos lo es desde hace unas semanas pues se acepta como margen de error toda diferencia del 5%).

Este tipo de resultaos en las encuestas tiene varios efectos visibles a corto plazo. El primero de ellos fue la adhesión Sergio Fajardo, como fórmula a la vicepresidencia a la campaña de Mockus; otros efectos son las virtuales anulaciones de las campañas de otros candidatos como Noemí Sanín, Rafael Pardo, Germán Vargas Lleras, Gustavo Petro, Jaime Araújo, Robinson Devia y Jairo Calderón.

Ahí está a mi modo de ver, una de las grandes paradojas. Si bien las encuestas son iniciativas privadas que buscan dar información a boca de jarro de la percepción e intenciones de voto de los potenciales electores al tomar una foto de un momento coyuntural, también es cierto que terminan generando una ‘nueva fotografía’.

Los resultados de las encuestas no solo dicen que están pensando los ciudadanos, sino que una vez que se conocen los resultados comienzan a reconfigurar nuevos pensamientos y acciones tácticas frente a lo que debería ser la realidad. Así las cosas, fueron las encuestas las que llevaron a Fajardo, hasta el año pasado el único capaz de disfrutar codo a codo la contienda electoral con quien fuera el ‘heredero directo’ del pensamiento uribista, a frenar sus intenciones en ‘primera persona’ para pasar a ser coequipero de Mockus.

Son los resultados de las encuestas los que llevan, así lo nieguen insistentemente, a que los círculos cercanos de los candidatos Vargas, Pardo y Santos negocien tras bambalinas los acuerdos que les permitirían sobrevivir con las respectivas cuotas burocráticas en una coalición ganadora.

Son los resultados de las encuestas los que hacen que, como si se tratase de aves migratorias del sur, los alfiles del conservatismo hagan nido en las prometedoras ramas del árbol de ‘la U’.

Son los resultados de las encuestas los que hacen que hasta Carlos Gaviria, detractor desde la otra orilla del mismo Polo Democrático Alternativo, se acerque a Petro y éste a su vez, no tenga eco en ninguna de las toldas políticas que quedan en contienda.

Son los resultados de las encuestas los que hacen que quizá haya un optimismo poco moderado dentro de lo que se ha llamado la “ola verde” con la que se identifican los ánimos a favor de Mockus y la propuesta del Partido Verde.

Son los resultados de las encuestas los que hoy, incluso, terminan teniendo otro efecto paradójico: La abstención. No se le puede endilgar toda la culpa ya que el abstencionismo es también el resultado de una decepción crónica sobre la clase política, unas amenazas al ejercicio del sufragio en muchas de las zonas rurales y una cultura estructural de no participar en la dimensión de los deberes democráticos.

Son los resultados de las encuestas los que inhabilitan a los proyectos políticos que pierden en las encuestas. Los medios ubican tres grandes zonas: los dos que disputan cabeza a cabeza, los que siguen a mitad de tabla y los que según las encuestas no contarían para nada y por ello no son invitados a los debates ni a ninguna otra clase de eventos.
Las encuestas, adicionalmente, tienen una gran dificultad a la hora de entregar información confiable: Muy pocas veces acuden a la provincia y sus entrevistados son residentes en áreas urbanas, donde prácticamente el 95% de estas áreas son capitales de departamento. Cuando esto ocurre, se desconocen las dinámicas electorales en los municipios que ponen un muy buen porcentaje del sufragio.

En los pueblos, las elecciones son a otro precio. Y literalmente, en muchos casos, tienen precio.

Otra gran dificultad de las encuestas es que el diseño de los instrumentos está subordinado a los intereses de quienes las contratan. No caigo en teoría de la conspiración que pregona que las encuestas “cambian los resultados”. Cualquiera de estas firmas solo dispone de un único capital posible: la credibilidad. Sé que las firmas encuestadoras no cambian los resultados a la hora de tabular, pero en la ingenuidad que no caigo es en la de creer que no se seleccionan las preguntas antes de hacerlas para perseguir una determinada tendencia.

Igualmente, tampoco me como el cuento de que sobre el total de las preguntas, al final el contratante no elija las que en conjunto se acerquen más a la idea de realidad que sea más conveniente.

Otra dificultad es sobre la muestra, ya no en lo geográfico, sino en el filtro de la segmentación. Una cosa es hacer sondeos entre una muestra muy general que pregunta en distintos grupos etáreos a una en que sea fundamental conocer si el entrevistado está habilitado para votar (¿Es mayor de edad? ¿Tiene la cédula inscrita? ¿Podrá votar en su ciudad el día de las elecciones?…).

No sabe uno si el entusiasmo juvenil demostrado en las redes sociales, por ejemplo, ¿se convertirá en un ímpetu proporcional en las urnas? Y allí aparece otro tema controversial: el voto de opinión, al que le dedicaremos un post próximamente.
Finalmente, creo que los instrumentos pecan al confundir al entrevistado con dos escenarios en una misma pregunta. Una cosa es preguntar por quién se quiere votar y otra muy distinta preguntar quién cree que va a ganar. En mi caso muy personal, tengo dos respuestas muy distintas a cada una de esas dos inquietudes.

El Consejo Nacional Electoral, según trascendió en algunos círculos, estaría buscando inmiscuirse en la “aprobación” de los instrumentos empleados en las encuestas de opinión. Con todo y lo irregular que puede ser todo esto, si resulta preocupante que una institución del Estado se preocupe por permear las iniciativas privadas y sin que tengamos garantías de que su intención es tan pura como sería aceptable. Mucho menos cuando hay tantos intereses debajo de la mesa y la torta burocrática se juega la mayor estabilidad en tiempo alcanzada en las últimas décadas.

Al final, uno quisiera que las encuestas fueran menos influyentes que los ciudadanos mismos en la decisión del voto, uno quisiera que las encuestas no le hicieran el favor a la tesis de que en Colombia es necesario votar en contra de alguien, que votar a favor de alguien.

Necesitamos no tantas encuestas como encuestas bien hechas; encuestas sazonadas con la honestidad y no sancochadas a la fuerza para lograr un determinado sabor mucho más conveniente.

Preguntas al aire: ¿Cree usted en las encuestas que se hacen en época de elecciones? ¿Toma usted la decisión de votar luego o antes de conocer la información que entregan las encuestas? ¿Estaría usted de acuerdo con regular las encuestas? ¿Considera que las encuestas entregan solo la información que resulta más conveniente a ciertos intereses? ¿Las encuestas reflejan el deseo de la gente?

11 thoughts on “El efecto de las encuestas en época de elecciones

  1. Ay Víctor, este artículo cae como anillo al dedo para compartirlo en la oficina. Yo pensaba que la influencia de las encuestas se veía especialmente en personas con poca preparación, con poco ojo agudo para leer más allá de un simple dato o con un con un conformismo exagerado.

    Resultó particularmente increíble cuando en la oficina hicimos la inocente pregunta: “usted por quién va a votar?” R/ “Por Santos” Contrapregunta: ¿y por qué? R/ “ah porque va ganando en las encuestas”… plop.

    Muchos creen que como va ganando es el mejor… error!!! Es una lástima que la conciencia de voto sea una conciencia de masas. Solo nos queda ejercer un deber más como ciudadanos y hacer pedagogía.

  2. Víctor, es increíble lo vulnerables y variables que somos los colombianos a la hora de votar, como tomamos este derecho y deber tan deportivamente y cambiamos de parecer según supuestos resultados que, como tú ya nombraste, carecen de veracidad por factores como por ejemplo el de ni siquiera confirmar que los encuestados estén en condiciones de ejercer el voto.

    Que buen artículo!!!

  3. HOLA Victor,tenes razon, son las preguntas que nos hacemos a diario loscolombianos y que no tienen una adecuada respuesta . Pienso que las encuestas buscan manejar tendenciuas y desorientar tal como lo vemos y lo analizas en tu columna . No es serio que avancemos tan rápido en las tendencias sin motivo algun de peso.Mil personas no pueden manejar los resultados de la opinión de los colombianos.No conozco a nadie que le hayan hecho una sola pregunta para una encuesta.Bueno somos 30 millones habiitados para votar.Con la inseguridad y que la gente no contesta llamadas y no da informacion por telefono,no creo en la fidelidad y credibilidad de esos sondeos, por que no se pueden llamar encuestas.Nos esta afectando la encuestitis,pero en las ciudaddes grandes, no en todas, en el campo la gente sabe por quien va a votar y eso no lo modifican las cifras.
    Hombre como dicen por ahi volvamono serios…Lo jarto si es el enfrentamiento entre los candidatos y el chismorreo y la terminologia,eso es subdesarrollo,aqui y en Cafarnaun

  4. ¿Los números sirven para contar? El relato basado en números requiere de la interpretación y de la habilitación del relator para decir la historia.
    Interpretar las encuestas, estadísticas y otros datos influye en los perceptores. En épocas electorales – no ocurre solo en Colombia, también en Ecuador y otrso países- las versiones de la historias de los candidatos y sus oportunidades nos indican las incertidumbres basadas en lo que los matemáticos suelen llamar “efecto aureola” (el dato se convierte en una especie de característica potencial, algunas veces puede estar relacionado con la universidad en la que se graduó, el grupo al que se corresponde…) otro “efecto ancla”, está deterinado por el primer dato que se da en una conversación y que determina muchas característticas en el imaginario y en el relato que se pueda hacer del personaje; ej. hizo tal cosa… en tal época, afectó a…)
    Bueno, no debo involucrarme en la política del país hermano, pero creo que son problemas comunes que enfrentamos y corresponde a los comunicadores saber interpretar y explicar los números para que las historias se aproximen a las realidades.
    Felicito la oportunidad de comunicarme con mi maestro y colega.
    Armando Grijalva

  5. Las matemáticas son magia. Y cada mago puede hacer ver los números como desee. Las estadísticas son una ilusión pero pueden tener tal poder de influencia en época de elecciones que los electores sienten una gran presión y la decisión del voto es una incertidumbre hasta el final. En realidad, las estadísticas son un comodín para los electores.
    Espero que las próximas elecciones en Colombia sean transparentes. Del elegido y su política exterior dependerán las buenas relaciones con mi país Ecuador.
    Buena suerte colombianos!

  6. Existe algo casi mágico en las encuestas: las tendencias pueden cambiar, dependiendo de quien vaya de 1ero. a nadie le gusta votar por el perdedor… Al ser humano le gusta GANAR está en su genotipo.
    Por otra parte, me llama poderosamente la atención que siendo Uribe (según me han comentado varios hermanos colombianos) ha sido el ¨mejor¨presidente de Colombia, porqué tanto rechazo hacia Santos que es el que le representa, el que lo sustituye practicamente. Eso es un fenómeno tipo Bachelet con tan buen gobierno y pierde el candidato de su partido.

    He conversado con varios colombianos, y prefieren a Muckus como presidente, yo como venezolana prefiero a Santos (se la tiene jurada a Chávez) y el dictador le tiene mucho miedo, imagino el porqué.

    Hoy observe en una noticia sin asombrarme que Mockus dijo: ¨Que le gustan ciertas cosas de Chávez¨ allí confirmo mi estima por Santos.
    Me pregunto: ¿Qué le puede gustar de un DICTADOR?
    PD: como venezolana opino con mucho respecto acerca de sus elecciones.

  7. Excelente entrada. En un solo texto compendia muchas de las ideas que se tienen sobre las encuestas preelectorales, y a la vez encuentra enfoques novedosos sobre el tema y saca importantes conclusiones.

    Una frase del cierre de la entrada es contundente y la comparto por completo: “Necesitamos no tantas encuestas como encuestas bien hechas”.

    Sin duda, éstas deben ser reguladas, no en el sentido de que una autoridad conozca previamente las preguntas ni los resultados –eso sería aún más peligroso que el estado actual de las cosas–, sino en las exigencias –en cantidad, distribución, metodología– para que éstas sean consideradas encuestas de verdad. También deben establecerse requisitos de publicación a los medios, para que no presenten de manera sesgada los resultados.

    He sido un permanente crítico de las encuestas. Sin embargo, si se hace una comparación histórica de los resultados electorales y de las encuestas, no hay grandes diferencias, y nadie, por fanático de las teorías de la conspiración, podría decir que en algún proceso electoral un medio o una firma encuestadora haya manipulado la realidad para favorecer un candidato… (si mi memoria falla, bienvenidos los recordatorios).

    Sólo tengo algunos comentarios contrarios a la entrada, que cuestionan algunos detalles o simplemente buscan ampliar las ideas. Como para que no haya unanimismo y generar discusión…

    – Una frase fuerte de la entrada es ésta: “Pero en la ingenuidad que no caigo es en la de creer que no se seleccionan las preguntas antes de hacerlas para perseguir una determinada tendencia”. Pregunto: ¿Hay ejemplos de encuestas en las que se hayan seleccionado las preguntas de manera tendenciosa? (O, al menos, casos que se presten para sospecha).

    – Otra similar, con las mismas preguntas de mi parte: “Tampoco me como el cuento de que sobre el total de las preguntas, al final el contratante no elija las que en conjunto se acerquen más a la idea de realidad que sea más conveniente”.

    (Hasta ahora, lo que he notado es que los medios, por más gobiernistas que sean, han presentado el crecimiento de la ‘ola verde’, tal como en 2002 presentaron el fenómeno Uribe en tiempos en los que éste no tenía ningún poder).

    – Respondo a preguntas, basado en las fichas técnicas de las encuestas que tengo guardadas:
    ¿Es mayor de edad?: En todos los casos, los encuestados tienen de 18 años en adelante.
    ¿Tiene la cédula inscrita?: En teoría, el universo de la ficha técnica es el Censo Electoral Colombiano, es decir, se trata de personas en capacidad de votar. (No sé qué diferencia hay entre quienes están en este censo y quienes tienen cédula inscrita, pues se trata de un universo un poco más pequeño).
    ¿Podrá votar en su ciudad el día de las elecciones?: Eso nunca lo dicen. Supongo que parte de esto se saca con preguntas como ‘¿cuál sería la probabilidad de que usted votara?’ y la intención de voto.

    Sobre las preguntas finales en la entrada, intento algunas respuestas…

    – Sí creo en las encuestas preelectorales, tanto como en las empresariales. Pero las tomo con pinzas. Por ejemplo, creo que tuvo que haber un error metodológico grande en la encuesta pasada de Ipsos, en la que los candidatos Araújo y Calderón aparecieron con 5% cada uno, por encima de Pardo y Vargas Lleras. En la siguiente, o sea la de ayer, volvieron a quedar con 0%. Si se compara la de la semana pasada con la de ayer, veremos que Antanas Mockus sube muchos puntos, pero no a costa de JM Santos y Noemí Sanín, que prácticamente siguen igual, sino de Araújo y Calderón. Asunto que la encuestadora debería explicar y que los medios contratantes nunca cuestionaron (al menos al aire).

    – No tomo decisiones de voto con base en encuestas. Al menos no hasta ahora. Pero podría hacerlo en el futuro o actuar de manera distinta según ellas: si por ejemplo veo que mi candidato ya tiene un 60% en las encuestas (el día de las elecciones podría darme pereza votar), o si hay posibilidades de que mi candidato llegue al 50% con un esfuerzo extra de invitar a familiares abstencionistas (es mi caso actual).

    – No creo que las encuestas se ciñan a intereses, así tengan fallas metodológicas.

    Finalmente –y me excuso por la extensión del comentario–, una reflexión adicional: solemos decir que la encuestas se hacen sólo en ciudades e ignoran el campo, donde las viejas prácticas siguen siendo muy fuertes.

    Comparto esto, pero hay un factor que cambia las cosas: sin los medios de comunicación, probablemente las encuestas reflejarían un país, el del voto de opinión –en las capitales–, y a la hora de las votaciones se reflejarían dos países distintos, ése y el del campo, marcado por maquinarias, voto partidista tradicional, compra de votos, trasteo de votos… Sin embargo, los medios extienden y multiplican, con su cubrimiento y el de las encuestas, lo que se expresa en las ciudades… Ahí sí creo que las encuestas más los medios influyen fuertemente en la decisión de quienes en zonas rurales pueden darse el lujo de no vender sus votos.

    Saludos…

  8. Mi estimado, si la encuestas se manipulan, eso es una realidad y una verdad de apuño, no en sus resultados,(quizás si?) pero si en su forma antes de hacerse, de hecho la forma en que se “muestrea” el universo allí inicia la manipulación de cualquier estudio político, social o de consumo el hecho es decirle al cliente lo que quiere escuchar, o mas bien lo que quiere reflejar… hoy ya la cosa cambia la ultima esta mostrando a Mockus con una diferencia sustancial sobre Santos 38% sobre 29%, no hay empate técnico 9 punto de diferencia hmmmm…. que harán ahora Santos, Uribe y todo su séquito? Las encuestan son un indicador estadístico no influyen en el electorado, No deben estar controladas por el estado, y muestran solo lo que quien las contrata quiere escuchar que en muchos casos no es su propia realidad. Ahora bien unir dos conceptos el resultado de las encuestas mas la comunicación de los mismos por los medios; ha…. eso es otra cosa porque en ese momento si influyen, como y cuanto pues hagamos una encuesta.
    Saludo.

  9. Cordial saludo, aprovecho la ocasión para reconocer su compromiso con la información a favor de gestionar un mundo mejor. Sin más preámbulos les informo de los acontecimientos más importes que hoy por hoy son materia informativa en Colombia; las elecciones presidenciales, una época en donde las maquinarias políticas tradicionales y partidistas enfilan su arsenal de promesas para conseguir llegar al poder y continuar con la agonía de los colombianos. Sin embargo un suceso sin presentes en la historia política y de la democracia de nuestro país ha permitido entrar a la contienda electoral a un Movimiento significativo de ciudadanos que nos hace vislumbrar una esperanza para la verdadera transformación de Colombia. El Movimiento bautizado La Voz de la Consciencia inicio su gestión con la participación de 1.200 voluntarios, personas del común que se cansaron de las injusticias a las que han estado sometidos gobierno tras gobierno, colombianos y colombianas que pagan servicios públicos, impuestos, alimentación, la educación de sus hijos, una seguridad social inservible, que no aguantaron más el flagelo de la violencia, la falsedad de los falsos positivos y la desigualdad y que decidieron hacer algo por cambiar esta dura realidad. Eligieron de entre ellos mismos un líder proclamado por el entorno político como no conocido, y en tan sólo 4 meses lograron reunir más de un millón de firmas para inscribir legalmente su candidatura, invirtiendo para esta gestión una cifra minúscula en comparación de las multimillonarias sumas de dinero con las que financian los politiqueros sus campañas. A pesar de que el candidato de la Voz ha tenido que enfrentar la indiferencia y la censura de los medios de comunicación, que le han cerrado sus puertas y lo han sumido en el anonimato y el de nulo apoyo económico por parte del estado, se ha mantenido firme llevando su propuesta de gobierno a través de una interesante campaña en internet y del trabajo cientos de voluntario que invirtiendo recursos y tiempo están difundiendo voz a voz su mensaje de consciencia. Entre sus propuestas de gobierno que más llaman la atención se destaca la descentralización del gobierno, bajo el argumento que la problemática de toda Colombia no la puede solucionar un solo hombre, haciendo una invitación a que cada uno de los colombianos seamos autogestores de un país mejor. También propone acabar con los bancos y hacer cooperativas y economía solidaria empoderando la gente de los barrios y comunidades. Es indispensable informar a las personas sobre este acontecimiento social que puede ser el inicio de un cambio a favor de Colombia. Permitámosle a más colombianos conocer esta propuesta a través de la página http://lavozdelaconsciencia.org y el canal oficial de la Voz de la consciencia en Youtube
    http://www.youtube.com/watch?v=jk501LwQ5aQ&feature=related.

  10. – Las encuestas se están retroalimentando una a otras. Siempre hay una encuesta en trabajo de campo mientras se está publicando alguna de las otras.
    – Ese hecho está generando un efecto perverso: la gente no está evaluando a los candidatos y sus propuestas, sino los resultados de las encuestas y está reaccionando en consecuencia porque no tiene tiempo de reflexión entre una encuesta y la otra.
    – Ese fenómeno no va a cambiar pese a los graves errores que están cometiendo los encuestadores en su afán de salir cada vez más rápido y con resultados más espectaculares que sus competidores, como el de Napoleón Franco que en dos semanas infló y desinfló a los candidatos Rentería y Calderón sin explicación lógica y convincente creando una burbuja de 10 puntos que ahora parece reventar a favor de Mockus.
    – Para próximas elecciones, ojalá sin ruidos extraordinarios como el Referendo, las campañas tengan el tiempo suficiente para su desarrollo de tal manera que los encuestadores tenga espacio para hacer sus estudios sin interferirse unos a otros.
    – Esta noche se conocieron otras dos encuestas que parecen tranqulizar la situación porque son coherentes entre ellas y otra de hace unos días. Mockus es primero, pero hay empate.

  11. las encuestas siempre tienen en cuenta las zonas urbanas, y no reconosen que en este pais al presindente lo elijen los sectores donde hubo dolor,masacres,secuestro,minas quiebrapatas,robos,reclutamiento de poblacion civil,pescas milagrosas,donde el jornalero tenia que entregar por la tarde la mitad de lo que se ganaba con el sudor de su frente de sol a sol y tenia que entregarle a los terroristas y ese sector es el campo nosotros los campesinos que sin nesecidad de una encuesta sabemos cual es el presidente que nesecita colombia.
    Gracias

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