Anoche me dejó inquieto la declaración de Hernán Darío Gómez durante la rueda de prensa oficial para presentarse en propiedad en el cargo. Es un primer momento uno puede pensar que el reincidente Director Técnico de la Selección Colombia de Fútbol pide una solidaridad, una manera de rodear entre todos los colombianos al equipo para apoyarlo y lograr la meta de la clasificación al siguiente mundial, dentro de cuatro años.

Como hinchas que podemos o no ser de la Selección Colombia, no ve ninguna objeción a que apoyemos al equipo, que vayamos al estadio, en fin, todo lo que se pueda esperar de un fan. Sin embargo, invito a que veamos con pinzas esta invitación: ¿Qué puede implicar que la prensa ‘le ayude’ a la Selección? ¿Qué tipo de compromiso espera el director técnico de la prensa en el tratamiento de la información?

La prensa y los medios en general tienen una misión: Informar y analizar el rendimiento del equipo, contenidos en los que abiertamente haya la disposición de identificar los puntos a favor, pero también los desaciertos.

Me preocupa que de alguna manera el señor Hernán Darío Gómez esté demandando un ‘apoyo incondicional’ a la Selección por parte de los medios y en él esté incluido una irrestricta posición a favor, acrítica y compasiva con el trabajo que le ha delegado.

¿Querrá el señor Gómez que no se le critique a la Selección si los periodistas advierten un mal rendimiento deportivo y hasta administrativo? ¿Querrá el DT que se omitan las críticas si no le parecen consistentes con su abnegado proceso, aunque los resultados eventualmente puedan no ser proporcionales?

Apoyemos a la Selección, pero que Gómez y otros no condicionen el trabajo de los periodistas. Preocupa que con esa atmósfera, el día de mañana salga crucificados aquellos periodistas que señales debilidades de la Selección y se les conmine al paredón de fusilamiento por crímenes de “traición a la patria”. A la patria no se le traiciona con las críticas, sino con los silencios complacientes.

Lo que sí deberíamos exigir a los periodistas deportivos es que:

  1. Diferencien claramente para sus audiencias cuando hacen periodismo informativo del momento en que ejercen el género de opinión.
  2. Establezcan paralelos justos de ‘lo bueno’ y ‘lo malo’ con equidad de oportunidades.
  3. Reconozcan la procedencia de las informaciones e identifiquen las fuentes la mayor cantidad de veces posible.
  4. Privilegien plenamente las noticias conformadas sobre los rumores.
  5. Contextualicen la información frente a las variables: protagonistas, espacios, momentos y mensajes.
  6. Conozcan a sus audiencias. Ni sobreestiman y subestimen a los públicos que ferviente u ocasionalmente puedan encontrar sus contenidos.
  7. Separen las condiciones comerciales de los compromisos con la verdad.
  8. Generen contenidos para las audiencias, no para los anunciantes.
  9. Eviten las condiciones regionalistas que más que unión, producen sentido de exclusión y creación de guetos que en nada contribuyen a ver el fútbol como lo que debe ser: un espectáculo y no una guerra de mafiosos.

Preguntas al aire: ¿Qué podremos esperar de la prensa deportiva con el nuevo proceso que comienza la selección colombiana? ¿Prefiere, en el caso de los medios de comunicación de deportes, las secciones de información o los espacios de opinión? ¿Qué opinión le merece la petición de ‘Bolillo’ Gómez?