A votar el domingo

Para este domingo 30 de octubre, 30’669.020 colombianos estamos habilitados para votar por quienes orientarán los destinos de nuestros territorios. La responsabilidad en nuestras manos es inmensa.

Este domingo podremos escoger entre 100.177 candidatos a alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y miembros de administradoras locales, o también tenemos la opción de votar en blanco en cada una de estas corporaciones. Así las cosas, entre los que votaremos y los que no, serán provistos 1.102 alcaldías, 32 gobernaciones, 418 escaños para diputados de asambleas departamentales, 12.063 sillas para concejales y 4.627 puestos como ediles.

Con más de cien mil candidatos, la posibilidad de que se cuelen varios indeseables por sus vínculos con paramilitares, guerrilleros, narcotraficantes, contrabandistas y políticos corruptos es muy alta. Es allí donde los ciudadanos tenemos la responsabilidad de elegir con mucho cuidado a quienes nos representarán en las corporaciones públicas.

Ser vigilantes de la jornada NO es una responsabilidad exclusiva de los 1.825 Registradores ad hoc, para atender las 1.860 Comisiones Escrutadoras, compuestas por jueces, notarios y registradores de instrumentos públicos. Ni es responsabilidad única de los 61 observadores internacionales de 19 países que conforman la Misión de Observación Internacional.

Y aunque se suele decir que el periodismo es el “perro guardián de la democracia”, tampoco es solo una misión para los 1.602 periodistas de 477 medios de comunicación acreditados. Los 603 colegas de 225 emisoras; 228 de 87 medios escritos; 689 de 135 canales de televisión nacionales, regionales, locales y comunitarios; 42 de 18 medios de Internet y 40 de 12 agencias de noticias no darán abasto para descubrir irregularidades, para identificar conductas irresponsables y delitos electorales.

Por eso mi insistencia en que cada uno de nosotros, armados únicamente con la convicción de tener unas elecciones libres que nos permitan tener gobernantes igualmente libres de compromisos oscuros, seamos entre todos garantes de un sano ejercicio de nuestra libertad.

Salgamos masivamente a votar con convicción por los candidatos que mejor representen los intereses colectivos, sin importar las banderas. Ya pasaron los tiempos oscurantistas donde se agitaba con frenesí, pero con poco de razón, el trapo del partido durante las contiendas bipartidistas. Hoy, la diversidad de opciones es mayor, los ciudadanos superaron la estrechez mental de la lealtad emocional.

De ahí que las épocas proselitistas de hoy en día tengan dos grandes problemas que han afectado la forma de tomar la decisión: La emergencia y saturación de las encuestas preelectorales y la veneración de las imágenes de los candidatos por encima de las ideas.

Estas dos grandes enfermedades han hecho que al acercarse al día de los comicios, los electores lleguen a modificar su intención de voto para orientarse a uno de los dos primeros que punteen las encuestas. Eso ocurre por dos condiciones: Porque el sufragante quiere ser políticamente correcto y estar en sintonía con las preferencias de los demás y porque opera también la lógica del ‘anti-voto’ (votar no a favor de alguien, sino en contra de otro).

Al final, las encuestas se legitiman en la medida en que la divulgación de sus resultados en las semanas previas a las elecciones va acentuando la decisión de los electores por votar mayoritariamente por uno de los dos punteros.

El otro gran problema es la priorización que se hace de la imagen de los candidatos sobre la exposición de las ideas. Si bien es cierto que pululan los debates televisados, la verdad es que estos espacios terminan siendo la demostración de poder de un canal sobre otro para competir por el rating. La puesta en escena del auditorio para la contienda se convierte en determinante por encima de la participación plural de las fuerzas. En otras palabras, es más importante el empaque que el producto que se empaca.

Esa idolatría a la imagen hace que los candidatos se conviertan en actores de sus propias farsas circenses para la comedia electoral, que en moderadores de un diálogo con la ciudadanía para hablar de los dolores de un territorio.

En estas pocas horas que quedan antes de las elecciones, prepárese, lea sobre los programas de los candidatos que más le atraen; consulte antecedentes sobre la transparencia de los mismos y que su voto sea realmente un voto de opinión. Si usted está leyendo esto, probablemente no es uno de los que por años han vendido su derecho a ser libre por un tamal, por tejas o ladrillos; por la comodidad del estatu quo o por otras prebendas. Si usted está leyendo esto seguramente está más cerca de influenciar positivamente a quienes le rodean para que voten con criterio por la mejor opción.

Si podemos arrebatarle votos a los corruptos y les oxidamos las maquinarias ruines de sus intereses particulares podremos ilusionarnos con un presente y no solamente con el futuro utópico de “un mundo feliz”.

PDTA: Si ven conductas irregulares, con las debidas medidas de seguridad, tomen fotos, documenten los casos, anoten nombres, momentos, horas, lugares, número de las mesas…

Nota: Entre las 8:00 a.m. y las 12:00 p.m de este sábado 29 de octubre, la Registraduría Nacional del Estado Civil realizará una jornada nacional en los 1.102 municipios, para que 1’442.128 ciudadanos que aún no han reclamado su cédula amarilla con hologramas se acerquen a recoger su documento y puedan participar en las elecciones. Si usted es uno de ellos, asista, recoja su cédula y el domingo no bote su voto.

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