Guía para conservar amistades en la transición al postconflicto

Para empezar, no soy uribista ni santista; no soy fariano y paramilitar. Simplemente soy un colombiano que como muchos, tengo ansiedades, dudas e incertidumbres. Pero a sabiendas de mi posición y al ver las profundas polarizaciones que vive el país y cómo ya con familiares y amigos se corre el riesgo de abrir brechas en las relaciones simplemente por no concordar, me he atrevido a pensar cómo zanjar las diferencias sin que deje de tener mi posición y mis amigos y familiares, las de ellos.

No es coherente que en tiempos en que se habla de posibles acuerdos de paz, mis círculos cercanos se deterioren por el simple hecho de que pensemos diferente. Lo que nació como una reflexión personal quiero compartirlo como una guía que podría servirles para abordar sus conversaciones sobre el espinoso tema del proceso de paz con sus amigos y familiares en la mesa de la cena, en el trabajo o en redes sociales. Insisto en que se trata de una simple e incompleta guía, NO es una Ley de la República por lo que pueden, también, ignorarla o no estar de acuerdo.

  1. Tienes todo el derecho a expresar tu libre pensamiento, tus ideas, temores, angustias, esperanzas, frustraciones, anhelos, sueños. Solo ten en cuenta que los demás también tienen el derecho a expresar todas esas emociones e ideas.
  2. Tienes tanto derecho a creer como a no creer en el proceso de paz que adelanta Colombia; millones de colombianos también tienen su posición al respecto.
  3. Tanto para apoyar como para criticar el proceso, lo mejor es estar informado. Comienza por leer los acuerdos entre el Gobierno y las Farc, por ejemplo, el que se acordó el 23 de junio con respecto al cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo y la dejación de armas. Luego de eso, si lo crees conveniente, interpretaciones hechas por terceros.
  4. Lee las interpretaciones no solo de las personas, organizaciones y columnistas que sientes a primera vista que coinciden con lo que sientes; ábrete a leer las interpretaciones de terceros que en principio no dicen lo que quieres leer.
  5. Ante todo el respeto. Hay quienes recomiendan ser duro con las ideas pero suave con las personas.
  6. Evitar en tu lenguaje hacer generalizaciones, las que generalmente terminan siendo excluyentes e hirientes. Así, trata de excluir palabras como “siempre”, “nunca”, “todos”, “ninguno”, … Esas son expresiones absolutas que invisibilizan a las personas, las organizaciones o los procesos.
  7. ¿Admites la posibilidad de estar equivocado? Si sí y lo expresas, aunque tengas un alto grado de convicción en lo que piensas, es posible que el otro también admita que podría estar equivocado.
  8. Si la posición del otro es que no llega si quiera a considerar poder estar equivocado hay grandes posibilidades de que la conversación no vaya a ningún lado y que por el contrario se hagan daño.
  9. Aunque siempre hayas pensado que el punto de vista contrario al tuyo obedece a unas instrucciones para borregos, trata de ver que tu amigo o familiar cultiva y alimenta su propio criterio
  10. Ten en cuenta que muy seguramente tus amigos y de seguro tus familiares, estuvieron ahí, contigo, antes de que empezara el proceso de paz de La Habana. Eso de entrada da para reconocer que tus relaciones con ellos están por encima del debate que pueda suscitar este tema.
  11. Durante la conversación, si ves que el argumento que da la otra persona es válido, que tiene la razón, reconócelo y pasan a otro subtema. Invita amablemente a la otra persona a que haga lo mismo si tu argumento muestra legitimidad.
  12. Recuerda que al final no tiene que haber un ganador y un perdedor.
  13. Ambas personas deben poder exponer sus argumentos calmadamente pero con contundencia, pero al final de la conversación las partes deben tener claramente la sensación de que siguen siendo amigos
  14. Date la oportunidad para aprender del otro y del tema. Las cosas no son ni blancas y ni negras per se y siempre hay ángulos que probablemente no habías considerado.

Preguntas al aire: ¿Qué otras recomendaciones harías?

Lee además:

Lo que acordaron en 2012 para iniciar conversaciones.

2 thoughts on “Guía para conservar amistades en la transición al postconflicto

  1. 2 sugerencias:

    1. Algunos de los argumentos se pueden basar en el dolor de haber sido directamente afectado por el conflicto ej: Muerte o secuestro. Sugerencia: entender que el dolor de esas personas se demorará más en sanar. O no sanará nunca. Ser mucho más compasivo sin dejar de ser claro en los argumentos pero de pronto sirven más los diálogos individuales que hablar en un grupo grande. Si la idea es entender al otro, es útil saber los espacios para eso.

    2. Se habla mucho que los “rolos” no han vivido la guerra y que no “saben a lo que nos enfrentamos en las otras ciudades”. Con calma desmontar el argumento que para uno, por ejemplo, luchar por la seguridad alimentaria no tuvo que haberse muerto de hambre.

    Gracias por estas ideas. Muy valiosas!

  2. Hola Natalia: Excelentes aportes los que has hecho y sobre todo el que tiene que ver con el momento indicado para tener esos diálogos. Bienvenida por aquí siempre.

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