La dignidad vale más que un trago

bungalow-fachadaEl grupo de 30 personas que fuimos afectadas por la barrera de exclusión del bar Bungalow Rooftop (Carrera 13 # 83-47 en Bogotá) hemos acordado no aceptar la propuesta de reparación que hizo uno de sus socios propietarios con el fin de atenuar el daño que se nos causó en la noche del viernes 2 de diciembre.

La propuesta, transmitida a uno de nosotros, consistía en regresar al bar en una fecha posterior para disfrutar de las amenidades del bar, y de algunos tragos y bebidas de forma gratuita para ver que este establecimiento “no tiene políticas discriminatorias” por atuendos de ropa. El grupo, luego de discutir la propuesta ha decidido que aceptar esa ‘solución’ solo contribuiría a legitimar ese tipo de conductas excluyentes que poco sirven para fomentar una atmósfera de conciliación, paz e inclusión en un momento en el que la sociedad necesita gestos referentes de equidad en los pequeños actos.

El grupo considera que aunque la intención de reparar por parte del bar puede ser honesta, resulta insuficiente si los establecimientos como este insisten en seguir poniendo filtros que no son de seguridad sino de segregación. Bogotá debe dar ejemplo en la consolidación de una cultura de la inclusión y por eso como grupo consideramos pertinente que quede un antecedente serio que sea considerado por agremiaciones como Asobares Colombia, por las autoridades de industria y comercio, de Policía Nacional de los Colombianos y, por supuesto, por los ciudadanos a quienes invitamos a no ser permisivos con este tipo de prácticas anacrónicas por su carácter excluyente.

Invitamos a los propietarios de Bungalow Rooftop a que se disculpen públicamente no con nosotros, sino con la sociedad y den ejemplo al retirar los filtros de segregación sin que esto vaya en detrimento de su seguridad. No es invitando a otro trago que se soluciona esto sino con el compromiso sincero y la activación de protocolos no excluyentes. Su actitud positiva frente a esta respetuosa petición nos dará una idea más transparente de su buena intención y servirá de ejemplo para otros lugares que caen en estas odiosas prácticas.

Contexto:
El pasado 2 de diciembre, un grupo de profesionales que quería reunirse luego de 19 años de haber egresado de una universidad en Bogotá, había realizado reservas para pasar la noche conversando de manera pacífica en el bar Bungalow Rooftop. Luego de que alcanzaron a ingresar aproximadamente 15, minutos más tarde a dos compañeros que llegaron al lugar no se les permitió el acceso, argumentando que no atendían el código de vestuario apropiado para su ingreso a pesar de que estaban vestidos igual que todos los clientes del lugar. Ante la increíble postura, otros compañeros que ya habían ingresado solicitaron siempre de manera muy cordial los argumentos del criterio pero solo recibieron respuestas vacías y generales por lo que el grupo entero tomó la decisión inmediata de cancelar los consumos que se alcanzaron a hacer y abandonar el lugar. El grupo fue a otro bar a pocos metros de allí y recibió la atención esperada.

Esperamos que con este antecedente, la ciudad con la participación de los establecimientos, las autoridades y los usuarios, contribuyamos a la construcción de una verdadera “Bogotá para todos”.

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