Tenemos que perseguir energías renovables, energías limpias con el entorno, y podemos monitorear, predecir y, en general, gestionar mucho mejor esto si hacemos un adecuado y pertinente uso de las tecnologías de la información como Internet de las Cosas (IoT).

Esa es la muy obvia, pero ratificada conclusión que me queda luego de la fascinante experiencia en vivida en días pasados en Bucarest (Rumania) donde tuve la oportunidad de conocer un poco más del ‘estado del arte’ de este tema en el mundo.

Y es que de verdad lo que está ocurriendo ‘allá afuera’ es apasionante: Tesla está instalando paneles solares en 50.000 hogares para crear una planta de energía solar que sería, virtualmente, la más grande del mundo ¿Se imaginan? En Porshe esperan estar vendiendo solamente autos eléctricos en 2030; pero en Noruega, ya el 60% de todos los nuevos vehículos vienen con plug para carros eléctricos…

Si recordamos la Ley de Swanson, que establece que el costo de las células fotovoltaicas utilizadas en los paneles solares tiende a disminuir un 20% con cada duplicación en la capacidad de producción, mientras que el precio de la energía fósil tiende a elevarse, tenemos que el mundo está girando a una velocidad diferente. Debemos conectarnos con esa onda.

Así las cosas, la energía está en un nuevo momento de revolución que se ve en cosa como que con las investigaciones que están realizando en el Instituto de Física Nuclear (que visitamos en Magurele, Rumanía) se están logrando avances importantes en terapia de protones para el tratamiento del cáncer.

Pero para no ir más lejos, con los medidores inteligentes que se instalan en cada hogar se puede analizar, diagnosticar, medir y distribuir el consumo de la energía de los hogares de una forma más efectiva y fácil. En el mundo, el Grupo Enel ha instalado 49 millones de éstos (en Bogotá ya hay 40.000 como un plan piloto).

Con la introducción de los medidores inteligentes, aumenta la conciencia de los consumidores sobre su consumo y la fidelidad de sus clientes.

“Durante años, las empresas de servicios públicos han educado al cliente para que consuma menos”, explicó Tom Raftery, vicepresidente mundial, futurista y evangelista de la innovación en SAP.

En el nuevo escenario de energía producida de una manera más distribuida y consumida de manera más eficiente, los beneficios de las empresas de servicios públicos provendrán de los servicios. Esto mejorará la calidad de vida en nuestras casas y nuestras ciudades.

Hoy es indispensable que este y otros grupos empresariales alrededor de la generación y la distribución de energía busquen trabajar aplicaciones de #IoT en generación térmica, energías renovables, infraestructura y redes, y en otros campos como 5G. “En 10 años no se hablará más de Internet de las cosas porque todo estará ya conectado”, dijo el orador principal del evento, Tom Raftery, vicepresidente mundial, futurista y evangelista de la innovación en SAP, la multinacional líder en software de gestión. Para 2020, habrá 50 mil millones de objetos inteligentes, que se sumarán a un negocio que tendrá un valor estimado de 6 billones de dólares en 2025… En 2008, ya había más objetos conectados que habitantes en la Tierra.

Los ciudadanos debemos tener una mejor relación con nuestro entorno y eso en parte puede ser posible si aprendemos que somos más ricos si necesitamos menos… Nos hemos visto históricamente atados a la idea de consumir mas de lo que necesitamos como si no hubiese mañana. Si por el contrario, disponemos en el día de mañana de contadores inteligentes podríamos saber mucho más de nuestros hábitos y consumir en consecuencia en mejores condiciones. Por ejemplo, casi todo el mundo lava la ropa los mismos días y en las mismas horas; si el operador puede establecer tarifas dinámicas en donde se estimule a consumir en horas valle y los usuarios aprenden a entender su consumo desde una app móvil.

Tenemos tanto por aprender para construir ciudadanía en torno al consumo responsable que nos urge hacerlo antes de que se acaben los recursos. Las TIC nos pueden ayudar en esa misión.