Medios Colombia

Casi nada raro en la transmisión de las elecciones

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La verdad es que este post ‘pinta’ como de no ser interesante. Luego de ver la transmisión por televisión, por lo menos desde las 5:15 p.m. (hora en que llegué a la casa luego de contar y recontar los 235 votos de la mesa en que fui jurado) no se vio una especial diferencia sobre en el cubrimiento mediático. Más bien, diría, los canales mostraron una aburrida narrativa que nos despertaba de vez en cuando por la trascendencia de los acontecimientos.Quizás, lo más distinto fueron los reiterados agradecimientos de RCN Televisión al Estado (Policía y Ejército) por garantizar que “usted y yo podamos votar”… Creo que es lo mínimo. Obviamente también lo agradezco, pero no sé si las masivas reiteraciones en todas las emisiones eran un sospechoso ‘guiño’… Quizás no, pero los periodistas tenemos ese vicio cansón de ser excépticos con todos los mensajes.

Por otra parte, la Registraduría Nacional del Estado Civil entregó los resultados oportunamente, pero como dije en un post pasado: “Un punto que tendrá que revisar la Registraduría Nacional del Estado Civil es su servicio de información al ciudadano. No todos, imaginaría yo, deseaban enterarse de los resultados a través de los medios masivos y querrían, más bien, ingresar al sistema en línea del que sí disfrutaban los grandes medios”.

Además de sus honrosos comentarios que siempre me alientan a seguir escribiendo disciplinadamente, los invito a que nos cuenten a los poquitos lectores de esta improvisada cofradía, si se percataron de otros sucesos, anécdotas, etc.,.

Ya mañana espero escribir sobre otras cosas. Tengo ideas, pero también recibo.

Un día después del último día

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1. Menos violencia. Al parecer, sólo en algunos corregimientos de Nóvita, sur del departamento de Chocó, y, curiosamente, de Uribe, municipio del Meta, las Farc pudieron impedir la jornada electoral de ayer. Eso es algo increíblemente “bueno” porque en otros años este grupo narcoterrorista ha impedido las jornadas electorales en más puntos del país.
2. Clientelismo. Por otra parte, es indudable que ayer volvieron a ejecutarse las mismas detestables prácticas clientelistas de toda la vida en nuestra amada “patria boba”: Una crónica desde Puerto Triunfo (Antioquia) de Néstor A. López, un periodista paisa que compartió conmigo la sala de redacción, escribió en El Tiempo: “Sólo a medida que avanzó el día empezaron a llegar camionetas repletas de campesinos al colegio Pablo VI. El desembarque se hacía en una esquina aledaña. Dos hombres con los listados de las cédulas les informaban dónde depositar su sufragio y les advertían que debían señalar al “cachetón de la mano levantada” (Uribe), eso sí, sin que la X se saliera del cuadro” (ver la crónica completa) . Tampoco dudaría de que prácticas similares se dieron a favor de Uribe en más púntos del país; de Gaviria, por coacción de la guerrilla en municipios donde estos tienen influencia y de Serpa, en municipios de la Costa Atlántica y Santander, especialmente. Ojalá estuviera equivocado, pero la historia clientelista de Colombia em recuerda todos los días que la divulgación de las ideas por encima del reparto de tamales es todavía solo un futurible y cosa de muy, muy poquitos políticos.
3. Abstención. Lástima que la abstención llegó al 54,89 por ciento. Nada que logramos que la gente acuda, a pesar de que ayer un candidato logró la más alta votación en la historia de Colombia: 7’363.297 votos (con el 99,82 por ciento de las mesas escrutadas). Es decir, faltó que votara otro país, otra nación no nos dijo que pensaba… O sí, nos dijo que esto le importa un pepino
4. Falta de debate. Lástima, también, que esta campaña no tuvo debate abierto, cara a cara, confrontando ideas, principios y valores. Este servidor acudió a uno que le interesaba bastante, el de ciencia y tecnología en Maloka, pero solo acudieron Antanas Mockus y un ‘espadachín’ de Carlos Gaviria.
5. Desinformación al ciudadano. Un punto que tendrá que revisar la Registraduría Nacional del Estado Civil es su servicio de información al ciudadano. No todos, imaginaría yo, deseaban enterarse de los resultados a tavés de los medios masivos y querrían, más bien, ingresar al sistema en línea del que sí disfrutaban los grandes medios. El último comunicado que triene esta entidad está fechado en mayo 18. Absurdo. Ahora bien, con una ‘magia’ que hice, accedí a esta dirección IP y pude llegar a esto. Pero no debería ser así, sino que los resultados deberían estar a disposición de todos.

Preguntas al aire: ¿A qué se refiere Carlos Holguín, presidente del Partido Conservador, con que “espera que el Presidente será justo” con su colectividad?

PDTA: Como ven todavía no me he puesto juicioso con el análisis mediático porque el hecho político todavía está caliente. Saludos.

La ciencia en la radio comunitaria

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Hoy tuve la oportunidad de compartir saberes e ignorancias en un taller organizado por Colciencias y RTVC sobre la divulgación de la ciencia, pero especialmente en las pequeñas estaciones de radio comunitaria que hay en Colombia. La experiencia fue maravillosa porque estas dos entidades trajeron a más de 15 comunicadores de toda Colombia, que aunque son pocos, son la semilla para que en nuestras provincias tengan más en cuenta los temas de ciencia, tecnología e innovación en sus agendas diarias.Mi conferencia, por supuesto, no fue nada del otro mundo, pero insistí en la necesidad de derribar las taras mentales que nos dicen que en Colombia no se hace ciencia. Por ello intenté estimular al auditorio a promover y favorecer la circulación de información sobre los desarrollos científicos y tecnológicos en Colombia, a través de los medios comunitarios, para posicionar la CT+I en niñas, niños, jóvenes y adultos colombianos. Finalmente lo que necesitamos es una Construcción Social del Conocimiento.

Adicionalmente -y creo que fue el viraje que no esperaban los organizadores- les hablé de esto que hacemos aquí y que hacen mejor otros bloggers: el Periodismo 3.0. Toqué el punto de que es necesario potenciar los alcances de la radio en combinación con Internet, y más específicamente, con instrumentos como los blogs. Por mi parte, aprendí más de este universo subestimado de la radio comunitaria, la que se hace sin el respaldo de ningún músculo financiero y la que sí podría convertirse en una verdadera comunicación emancipatoria. En fin creo que lo más bonito fue que aprendimos todos y nos quitamos las talanqueras mentales, que son las más peligrosas.

Preguntas al aire: ¿Cree posible que la ciencia pueda ser un contenido interesante para las pequeñas audiencias de las estaciones comunitarias? ¿Qué le ha faltado a quienes intentan divulgar la ciencia?

La televisión que consumimos y el caso de Rusia

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Nota del Editor: Hoy haremos un paréntesis en el flujo de posts dedicados a la coyuntura política colombiana. A veces me apasiono con este tema y descuido otros. Gracias por la comprensión.
Revisando el contenido de la Agencia Rusa de Noticias e Información, encontré un artículo que habla sobre la percepción de la ciudadanía frente a la relación medios-poder y de la actitud de la sociedad frente a la oferta mediática. Lo que me llamó la atención es que se menciona allí que -según Leonty Byzov, del Centro Nacional de Estudios de Opinión Pública (VTsIOM)- los medios masivos están suplantando “en gran medida” a otras instituciones de la sociedad civil, como los partidos políticos, los sindicatos o las asociaciones por intereses.Los rusos reconocen autoridad en la figura del Presidente y en segundo lugar, en los medios de comunicación. La primera, encarnada en Vladímir Putin, alcanza el 72 por ciento del apoyo de los rusos, frente a un 53-55 por ciento de los medios como institución.

La cosa se complica (y hablo desde mi sincera ignorancia sobre la sociedad rusa) si se interpreta este fenómeno como un peligroso ‘concubinato’ entre poder y medios, debido a que los medios podrían construir diariamente una imagen favorable del mandatario. Entre las dos principales cadenas de televisión (Canal 1 y Rossiya) se concentra más del 75% de los consumidores de medios en Rusia. Se dice que este mercado está representado, principalmente por una “nueva clase media que respalda el régimen actual”, ya que ha logrado asimilar la nueva realidad histórica de la otrora antítesis de Estados Unidos en la época de la Guerra Fría.

Sin embargo, este segmento -y aquí viene lo triste- se orienta a consumir “información positiva y optimista”, los reality shows y descuidan los espacios para el análisis y la formación de opinión. El mercado demandaría entretenimiento y los medios se lo proporcionarían. Y el ciclo se repite. Los rusos se congregan frente a la televisión, como lo harían frente a una chimenea posmoderna.

En América Latina, los espacios de televisión de la franja ‘Triple A’ o prime time han sido ocupados por las telenovelas en las que nos volvimos expertos y primeros productores y primeros consumidores, y por reality shows. Desplazamos los pocos espacios de opinión que acompañaban el metabolismo post-noticiero y quedamos huérfanos de ese tipo de información en una brecha amplia de la noche.

En Colombia, por ejemplo, hace 12 años, los noticieros tenían franjas muy precisas: 7:00 a 7:30 p.m. y luego, de 9:00 a 9:30 p.m. En el interín, alguna novela y uno o dos espacios de opinión y entrevistas. Ahora, a las 8:00 termina el noticiero con un largo, largo despliegue de información de farándula que se entrelaza con una amalgama de fronteras imperceptibles de publirreportajes y espacios de entretenimiento, realities y tres horas de novelas hasta llegar a un noticiero a las 11:15 p.m. Conclusión: mucho tiempo para la ligereza y unas nuevas generaciones que reconocen más fácilmente a una celebridad efímera de un reality, que a un político que nos gobernará o un científico que guiará nuestro futuro. Por eso hoy nuestros héroes son modelos y actores en lugar de maestros o investigadores.

Preguntas al aire: ¿Cree usted que los medios de comunicación de nuestros países se benefician al transmitir espacios de entretenimiento en lugar de programas de opinión? ¿Qué estaría sucediendo con el concepto de país que le heredaremos a nuestro hijos? ¿En su opinión, cuál debería ser el contenido que deberíamos demandar a los canales de televisión?

¿Regresa la plaza pública como determinante en la decisión de los electores?

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Dicen que Carlos Gaviria, candidato a la Presidencia por el Polo Democrático Alternativo, llenó la Plaza de Bolívar en Bogotá el pasado domingo 21 de mayo. Lo dijeron los medios y me lo confirmó un amigo blogger que asistió y se sintió intimidado ante la muchedumbre que “se colgaba de las paredes”. Dos días antes, el centro de la capital se infartó cuando las medidas de seguridad para para salvaguardar la intervención del candidato-presidente Álvaro Uribe se extremaron al ampliar el perímetro físico de su seguridad. Dicen que a la de Uribe fueron muchos, pero en todo caso menos que a la de Gaviria.La presión por comparar las audiencias en la plaza pública esta vez fue más alta que en anteriores oportunidades y por eso a la Plaza de Bolívar se le ha considerado el termómetro natural para medir la temperatura de la intención de voto, a una semana de las elecciones. A quien se le ha visto más cómodo en este tipo de escenarios es al candidato liberal Horacio Serpa, curtido político que ha defendido la plaza pública como su trinchera más segura, pero que en esta oportunidad ha sido opacado por la polarización derecha/izquierda; autoritarismo/democracia; reelección/renovación que encarnan los candidatos Uribe y Gaviria, respectivamente.

Caso distinto es el de Antanas Mockus, de la Alianza Social Indígena, que por su trayectoria de profesor y quizás algo de su personalidad introvertida, le resultan más cómodos los espacios no tan masivos donde encuentra mayores oportunidades para interactuar con su auditorio de turno.

Luego de las demostraciones de este fin de semana, aparentemente, la plaza pública recobraría su lugar histórico como ágora para la exposición de ideas, años después de que las elecciones de Andrés Pastrana (1998) y Álvaro Uribe (2002) fueran plenamente mediáticas. En el caso de Pastrana, por su innegable trayectoria frente a las cámaras que lo favoreció enormemente y en el de Uribe, por razones de seguridad en una campaña que fue intimidada con varios atentados. Quizás Samper fue el último de los presidentes que, como candidato, recurrió a las plazas como principal instrumento para convencer a su electorado.

Eso, preocupantemente, quizás nos llevó a elecciones de eslóganes y campañas bien armadas en los medios, pero con muy poca deliberación. Hoy, Álvaro Uribe rechaza las confrontaciones en vivo y sorprendió aún más cuando anoche, media hora antes, canceló su intervención en el programa Jornada de decisiones, de Caracol Televisión en el que cada candidato hablaría “a solas” con tres entrevistadores, pero esto claramente ofendió al Canal.

Ayer, también, El Tiempo, en un artículo de su editor político Carlos Fernando Galán, publicó las preguntas que jamás respondió el Presidente, como sí hicieron los demás candidatos. Estos episodios podrían estar minando la imagen de Uribe frente a la opinión pública que sentiría que el mandatario no quiere afrontar un encuentro pleno de ideas frente a los demás oponentes.

Esto no lo sabremos hasta el próximo domingo porque en Colombia no se permite hacer exit polls ni más encuestas para evitar influenciar a los electores. De todas formas, estas solo marcan unas tendencias, pero no dan una realidad contundente. Probablemente por eso Gaviria y Serpa han salido a desmitificar ese instrumento y a señalar que su fortín está en la calle; incluso Uribe ha pedido “no confiarse en las encuestas” para que sus electores lo respalden masivamente.

Me la juego: Creo que va a haber segunda vuelta porque el candidato Uribe (que hoy puntea con un margen de entre 55 y 69 puntos, dependiendo del encuestador) no alcanzará el 50% de los votos más uno. Así las cosas, en lo que resta de la semana, los candidatos se dedicarán a pequeñas audiencias físicamente y a otras más grandes, pero a través de entrevistas radiales.

Preguntas al aire: ¿Siente usted que Uribe pierde intención de voto al no asistir a estas citas con los medios? ¿Cree que el Presidente, de los medios masivos nacionales, solo acepta invitaciones de RCN Televisión? ¿Quién se defiende mejor en los medios: Uribe, Mockus, Gaviria o Serpa? ¿Dónde considera que los candidatos deben hacer campaña: en las plazas públicas o en los medios masivos?

“¿Por cuál tipo de contenido estaría usted dispuesto a pagar en eltiempo.com?”

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Fue la pregunta que le hizo eltiempo.com (la versión digital del único diario nacional en Colombia) a sus lectores en el foro virtual del 17 de mayo. Al parecer, la pregunta no agradó para nada, según se leía en los 141 comentarios de 156 publicados a las 3:05 de hoy viernes 19 de mayo. Sí, los leí todos y vi que la pregunta cayó como una patada al hígado. Las razones pueden ser varias:
1. La gente está acostumbrada al contenido gratuito. Es una realidad. Un gran porcentaje de los lectores (no saqué esos cálculos, pero la percepción es honesta) amenazó con dejar de leer el periódico y hasta su versión digital. Mauricio Duque Arrubla, el reconocido blogger de En Medio del Ruido, dejó, por ejemplo, su voz en ese foro: “Abusivos. ¿Sabían ustedes que la suscripción de la edición impresa en Bogotá es más cara por los clasificados? Y ya se los cobraron al que los publica y nos los cobran a nosotros también. Negocios son negocios, pero los clientes podemos dejar de comprar. Es más. no vuelvo a visitar sino el blog de música“.
2. El Tiempo no es igual desde que El Espectador no es su competencia diaria. No es lo mismo su presencia dominical. Siento que cuando trabajé en El Tiempo, la calidad era otra porque la exigencia era mayor, la presión de pensar en qué sacarían los vecinos de la carrera 68 nos motivaba a sacar un producto que los superara por mucho. Varios lectores desestimaron la calidad del medio y lo compararon con referentes meundiales que no han tenido éxito con ese modelo de negocios.
3. La gente no quiere los oligopolios. El Tiempo hoy representa la acumulación de poder informativo, social, político y económico. Muchos comentarios apuntaron a argumentos como “No es suficiente conque ya cobre por avisos??? (sic)”
4. Parecería un gasto suntuario. Los colombianos de clase media no considerarían pagar por falta de recursos. Otro colombiano se hizo sentir: “La verdad no estaría dispuesto a pagar ni un centavo. Soy un colombiano que trabajo con las uñas, pago impuestos, tengo carga laboral, pago arrendos, ivas, declaraciones de renta, multas, agua, energía, teléfono, gas, tengo que DESAYUNAR, ALMORZAR, CENAR, y pagar la educación de mis dos hijos”.
5. Relación con el Gobierno. A El Tiempo, la mayoría de lectores, aparentemente, lo asocia como cercano al gobierno del presidente Álvaro Uribe, lo que para muchos usuarios de Internet les parece una desfachatez. Varios lectores señalaron: “falta de objetividad” y “cercanía al régimen”, entre otros epítetos. La imagen de Uribe polariza al país y al medio lo ubican claramente en la posición gobiernista.
La verdad es que esta es una discusión histórica en los medios de comunicación desde que llegó Internet. Los medios tradicionales comenzaron con un temor muy grande por la posible “canibalización” de los medios digitales sobre los analógicos. Sin embargo, eso no ha sucedido.

Así como la televisión no acabó con la radio, ni esta con el cine. Creo, como se dice habitualmente, que la “competencia está a un clic de distancia” y que los lectores colombianos difícilmente valorarán un contenido que no sea abierto. Sin embargo, creo que sí se puede cobrar por el contenido, pero para esto un medio tiene que ofrecer verdadero valor agregado, un contenido que no debería poder encontrar en ningún otro lugar de forma gratuita.

Algunos lectores señalaron que pagarían por resultados de estudios de mercado, contenido musical, películas, transmisiones de eventos deportivos y no pocos, por pornografía. Los que llegaron a considerar pagar, generalmente estaban por fuera del país y quizás por ellos la valoración del contenido local/nacional.

A mi juicio -además de la música y de los contenidos visuales- lo que más se presta para ese modelo negocio es la información económica, pero como dije antes, ésta debe ir más allá del registro noticioso y abordar el análisis de reconocidos expertos y proporcionar varias aristas informativas. De lo contrario sería muy difícil argumentar un cobro por ese contenido.

Preguntas al aire: ¿Por qué contenido pagaría usted en Internet? Si no vive en Colombia ¿Qué medio de su país podría darse el lujo de cobrar por contenido? ¿Qué otras razones explicarían la reacción de los lectores de no pagar por contenido digital?

“No puedo quedarme callado cuando los medios deslegitiman al Estado”: Uribe

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Hoy, el presidente-candidato Álvaro Uribe estuvo en la Universidad de los Andes presentando, junto a Santiago Montenegro, director del Departamento Nacional de Planeación, el documento Visión Colombia 2019 II Centenario en el que se plasma el deseo del actual gobierno por ubicar a Colombia en otro posición dentro del concierto internacional. Uribe hizo una vez más gala de su prodigiosa memoria y sus estadísticas a la mano para defender su gestión.
Hoy, entre temas como la redistribución de la tierra, la infraestrutura de la nación, la educación y el TLC, una estudiante le preguntó por la infiltración del paramilitarismo en el aparato estatal y la censura a la prensa.

El presidente en esa, la última de las cerca de 15 preguntas que resolvió, defendió con cifras, acciones como el desarme y la desmovilización de las autodefensas. Frente al tema de la prensa (que es el tema que aquí nos atañe) Uribe señaló que él no ataca a la prensa y que en Semana Santa simplemente no pudo quedarse callado cuando un medio no verificó la información sobre los problemas en el DAS. Dijo, además, que la actividad periodística -en ciudades como Barrancabermeja- ahora es posible luego de que durante muchos años los comunicadores no pudieran denunciar a miembros de las Farc o las AUC.
El presidente se refería al episodio en el que durante una entrevista en vivo de Noticias RCN, Alejandro Santos Rubino, director de la revista Semana, fue invitado por Álvaro García, director del noticiero, a formularle preguntas al mandatario.

En aquella oportunidad, el Presidente descalificó el trabajo del periodista y del medio. El balance de ese impasse, luego de leer varios análisis es que perdieron todos: El Presidente, que dejó una atmósfera de intimidación a los medios; RCN, que dejó la impresión de que su director y una de sus periodistas estrella habían servido de idiotas útiles al hacerle ‘preguntas cómodas’ al mandatario; y Santos, al no responder en tiempo real a las acusaciones que le hacía el Presidente.

Hoy se vio a un Uribe preocupado con la percepción que de él pueda tener la audiencia joven, especialmente frente a temas tan sensibles como la libertad de prensa.

Breve análisis del Debate de candidatos en Citytv

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El canal Citytv realizó un debate, que se convirtió más en un conversatorio con una ligera moderación del periodista Roberto Pombo, editor de El Tiempo. Asistieron Horacio Serpa, cadidatos por el Partido Liberal; Carlos Gaviria, del Polo Democrático y Antanas Mockus, por la Alianza Social Indígena. Faltó de manera inesperada el candidato Álvaro Leyva y faltó de manera cantada, Álvaro Uribe.
Estas son algunas de las anotaciones rápidas que tomé desde el punto de vista comunicativo:

1. Comenzaron los ‘vainazos’ al presidente Uribe con la aparición del cadáver del historiador Jaime Gómez Velásquez. Serpa aprovechó para asociar el caso al problema de falta de garantías para los demás candidatos. 2. Pombo se preocupó al principio de que hubiera tanto consenso entre los candidatos, pero realmente hizo poco por lograr encontrar más diferencias. Eso nos lleva a pensar que los tres se alinearon con la estrategia de no disentir profundamente con los demás invitados. 3. A Serpa, quizás, fue al que se le vio más cómodo con el espacio, con el escenario. Movía el esfero y gesticulaba con tranquilidad. Se le nota la cancha. 4. Gaviria le dijo a Mockus que le alegraba que por fin se mostrara antigobiernista y esto desencadenó una reacción que nació desde la desesperanza del filósofo quien citó momentos de su pasado para contrarrestar lo que el abogado dejaba en la atmósfera.

5. Mockus, frente a la penalización del consumo de drogas, prefiere la prevención en lugar de la represión y Serpa volvió a señalar a Uribe como responsable de una fallida política contra el narcoterrorismo. 6. Serpa dijo que El Tiempo es uribista y que lo había demostrado en el editorial de hoy. El candidato liberal acudió en esta y otras oportunidades a mostrarse como el más cercano a las clases populares. 7. Mockus dejó el sombrero de Doritos, pero utiliza la proxemia de la ausencia del pupitre de Leyva (y de Uribe) para referirse a sí mismo. En otras palabras, su manejo del espacio y de su presencia es teatral, pero no con la intensidad de la campaña para el Congreso. Siente que, como lo hizo cuando fue alcalde de Bogotá, hay que entrar en sintonía con la imagen de los gobernantes y, casi siempre, eso implica un ‘Everfit’.

8. El disenso en general fue muy poco y fue liderado por Carlos Gaviria quien se proyectó como el más radical de los tres con respecto a los otros dos.
9. Lástima que todavía nuestros debates televisivos son el resultado de lo que pudimos conseguir y de lo que quisimos omitir. Es grave que a un espacio de estos, que son contadísimos y terriblemente necesarios, falten candidatos como Álvaro Uribe, Álvaro Leyva, Enrique Parejo y Carlos Rincón.
Puede que algunos no tengan la opción que las encuestas de Napoleón Franco no presentan porque a los mismos encuestados se les omite sus nombres, pero para la democracia y la formación de opinión pública resulta indispensable que no haya omisiones y menos en un momento histórico para el país.

El nuevo Nickname de Diego Camargo

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Diego, reconocido cuentista nacional y hasta hace muy poco periodista de la sección Tecnología de El Tiempo y la revista Enter 2.0, acaba de anunciar un nuevo magazín para CityTv. Se trata de Nickname, un programa donde jóvenes hablar de lso temas que más les interesan como sexo, rumba, arte y deportes extremos, entre otros. Suerte Diego. (Foto tomada de eltiempo.com aquí:

De las películas sobre el Calvario al calvario de las películas

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Otra Semana Santa; otra semana de dolor. Respetando mucho a quienes su sistema de creencias les impide criticar estas celebraciones, lanzo un lamento desesperado: el calvario que comienza es el de las películas de matiz cristiano en estos aciagos días.

Nos espera la misma cartelera desde los años ochenta con títulos como Jesús de Nazareth, y no me queda dudas de que algunos canales nos traerán Los 10 mandamientos y El mártir del calvario, de los años cincuenta… Realmente de los años sin cuenta.

Decenas de cintas descoloridas y anacrónicas serán desempolvadas nuevamente -como ‘sagradamente’ ocurre cada año- y serán puestas en los carreteles de ‘la televisora’. ¡Apiádate Señor de aquellos que no cuentan con la bienaventuranza de la televisión por suscripción!

Cubrimiento soso

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Soso resultó el cubrimiento de las elecciones. En mi concepto estos fueron sus errores capitales:
1. Menudeo. Desespero por dar datos de las primeras mesas.
2. Aceptación. Repetición sin contrastación de las cifras de cada uno de los boletines de cada 10 minutos.
3. Falta de creatividad. Todos los canales transmitieron sin diferenciarse
4. Rigor. El 0,07% de las mesas escrutadas no dice nada. Habría sido mejor dar cifras más consolidadas cada hora pra porcentajes mayores.
5. Inhumanización. Faltaron más historias humanas de los jurados, de los electores y de los mismpos políticos. Nadie habló, por ejemplo, con la jurado que le entregó el tarjetón equivocado a Antonio Navarro.
6. Exit Polls. Ningún medio hizo entevistas luego de su voto.
7. Fiscalización. Nadie se ocupó de haber cubierto mejor los departamentos críticos: Córdoba, Nariño, Bolívar y Chocó.
8. Formato. Todos los medios cubrieron desde la Registraduría de forma igual, con los mismos PC, con los mismos fondos y con la misma solemnidad.
9. Opinión. Faltó más análisis de más voces y no solo de los 2 analistas en estudio.
10. Graficación. Solo Caracol y RCN se preocuparon por graficar las estadísticas parciales

¿Y qué están haciendo los medios para las elecciones?

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Preocupa ver cómo, ante la desinformación sobre los mecanismos electorales, los medios de comunicación no han asumido el rol de pedagogos. ¿Les toca? Diría que sí, si el Estado no aporta los elementos de información suficientes.

Hasta ahora Votebien.com, de Terra Colombia y Congreso Visible de la Universidad de los Andes están orientando a los electores, pero es insuficiente. No podemos olvidar que los medios deben construir nación al ofrecer soporte a los ciudadanos en la toma de deciciones, no con juicios, sino con información veraz.

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