Opinión Pública
Sorpresas electorales
0Quedaron por fuera Peñalosa y su Por el país que soñamos; Moreno de Caro y Rocío Arias por Dejen jugar al Moreno; Enrique Gómez Hurtado, del Partido Conservador; Edgar Artunduaga y Jaime Castro, del Partido Liberal y toda la corte de Antanas y su Partido Visionario. Increíble que los personajes que más han tenido que ver en los últimos diez años con Bogotá fueron temporalmente exterminados (Peñalosa, Mockus, Castro y Moreno de Caro).
A Peñalosa le cobraron su inconsistencia; a Moreno de Caro su paternidad con Rocío Arias; a Castro, no sé; a Artunduaga su estilo político de gamonal; a Gomez Hurtado su posición recalcitrante y anacrónica; y a Mockus su falta de claridad en el mensaje. Todavía no están muertos políticamente. Las presidenciales podrían ser a otro precio.
Estaré con Visionarios
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Sí, es mi voto de opinión, mi voto consciente, mi voto libre de ataduras y de tradiciones. Creo que el Partido Visionario tiene la capacidad de llevar los grandes temas de la agenda nacional con visión académica.
Conozco de cerca a Antanas Mockus (lo entrevisté en 1993, meses antes de que insinuara su interés de ingresar a la política); Juan Carlos Flórez (fue uno de mis profesores de Historia) y Manuel Rodríguez Becerra (lo conocí recientemente al entrevistarlo en su casa).
Y hay más gente interesante como Hernando Gómez Buendía, Ricardo Montezuma y el propio Salomón Kalmanovitz. Estas son las premisas fundamentales de la agenda visionaria:
1. Pocas leyes, más fáciles de comprender y de aplicar
2. Restablecer el equilibrio y la independencia de poderes
3. Ciudadanos participantes y corresponsables.
4. Resultados sí, pero respetando normas y procedimiento, con plena conciencia y responsabilidad en cada paso.
5. Las leyes son más fuertes si se apoyan desde distintas tradiciones culturales.
6. Priorizar por impacto general la inversión nacional y procurar reglas claras en pro de una progresiva autonomía regional responsable.
7. Control político independiente en defensa del interés general.
¡Vote!… pero ¿Por qué?
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Las campañas de mercadeo político en esta oportunidad para las elecciones del Congreso han estado muy cortas en la exposición de ideas. Los candidatos se han preocupado muy poco por presentar su ideario político y si más por dar instrucciones de cómo marcar su número en el tarjetón electoral.
Muy triste que todo se reduzca a un procedimiento y no a una confrontación de las ideas. Los politiqueros tradicionales seguirán blandiendo “el trapo rojo”, repartiendo tamales en los barrios pobres de Bogotá y abanicos en la Costa. Este domingo votemos con criterio, expongamos el famoso ‘voto de opinión’.
O votamos o nos seguiremos mereciendo los gobernantes que tenemos, porque la abstención siempre es la gran ganadora. Esta vez, su voto puede hacer la diferencia.
¿Y qué están haciendo los medios para las elecciones?
0Preocupa ver cómo, ante la desinformación sobre los mecanismos electorales, los medios de comunicación no han asumido el rol de pedagogos. ¿Les toca? Diría que sí, si el Estado no aporta los elementos de información suficientes.
Hasta ahora Votebien.com, de Terra Colombia y Congreso Visible de la Universidad de los Andes están orientando a los electores, pero es insuficiente. No podemos olvidar que los medios deben construir nación al ofrecer soporte a los ciudadanos en la toma de deciciones, no con juicios, sino con información veraz.
Lastimosamente, país de reinas
1Es una lástima. Cada vida humana que se pierde debería ser llorada con la misma intensidad, pero esto no pasa en Colombia, una nación bananera cerca de México, que baila cumbias, produce café y tiene guerrillas.
El anterior estereotipo se potencia con la veneración a las reinas de belleza que en su mayoría representan a una cantidad de leguminosas, gramíneas y frutos casi desconocidos… Pero eso no importa, lo relevante es embriagarse en un balneario caro o barato y coronar una reina. Es un asunto obsesivo.
Oyentes de La W Radio comentaron al dia posterior a Miss Universo que “algo pasaba con Colombia porque nunca quedaba de reina, habría que protestar por este trato injusto”. Qué verguenza. Un país puede medir su inteligencia en la preocupación por sus reinados. Las naciones industrializadas son la que menos se preocupan por los reinados y las repúblicas del Sagrado Corazón, viven “por”, “en” y para los certámenes de belleza.
Lo que deberíamos hacer es olvidarnos de los concursos y hacer ciencia y tecnología. A la reina de Arauca que fue asesinada por su novio se le ha dado un despliegue inusitado, desproporcionado. Todos los días, los crímenes pasionales se registran en todos los estratos sociales, en todas las ciudades, pero esta era especial porque era reina.
Lamentemos su muerte por ser una colombiana, no porque era una reina; pero lamentemos más las prioridades y enfoques de los medios masivos en casos como estos.

